El Santo Rosario. La Cadena de Salvación que atará al Dragón


El Santo Rosario

Santo Domingo de GuzmánEl Santo Rosario, compuesto fundamental y sustancialmente por la oración de Jesucristo (el Padrenuestro), la salutación angélica (el Avemaría) y la meditación de los misterios de Jesús y de María, constituye, sin duda, la primera plegaria y la primera devoción de los creyentes. 

Desde los tiempos de los Apóstoles y discípulos ha estado en uso, siglo tras siglo, hasta nuestros días. 

Sin embargo, el Santo Rosario (en la forma y método de que hoy nos servimos en su recitación) sólo fue inspirado a la Iglesia en 1214 por la Santísima Virgen que lo dio a Santo Domingo para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores. 

Mientras los predicadores (siguiendo el ejemplo de Santo Domingo) enseñaron la devoción del Santo Rosario, florecían la piedad y el fervor en las órdenes religiosas que lo practicaban y en el mundo cristiano. Pero cuando se empezó a descuidar este regalo venido del cielo, sólo vemos pecados y desórdenes por todas partes.

Las Oraciones del Rosario

Santo RosarioEl Rosario encierra dos realidades: la oración mental y la vocal. La oración mental en el Santo Rosario es la meditación de los principales misterios de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. 

La oración vocal consiste en la recitación de quince decenas de Avemarías, precedidas de un Padrenuestro, unida a la meditación y contemplación de las quince principales virtudes que Jesús y María practicaron, conforme a los quince misterios del Santo Rosario. 

Nota: Ya en la actualidad San Juan Pablo II sugirió opcionalmente la inclusión de 5 misterios adicionales, los luminosos.

En la primera parte -que consta de cinco decenas se honran y consideran los cinco misterios gozosos. En la segunda, los cinco dolorosos. Y en la tercera los cinco misterios gloriosos. 

De este modo, el Rosario constituye un conjunto sagrado de oración mental y vocal para honrar e imitar los misterios y virtudes de la vida, muerte, pasión y gloria de Jesucristo y de María. Cuantas veces se recita el Rosario como es debido, colocamos en la cabeza de Jesús y de María una corona de ciento cincuenta y tres rosas blancas y dieciséis rosas encarnadas del paraíso, que no perderán jamás su belleza ni esplendor.

El Credo. 

El Credo o símbolo de los Apóstoles se reza sobre el Cristo de la camándula (rosario físico de cuentas). La fe es la única clave que permite entrar en todos los misterios de Jesús y de María, contenidos en el Santo Rosario.

Por esto es necesario comenzar el Rosario, rezando el Credo con gran atención y devoción. Y cuanto más viva y robusta sea la fe, más meritorio será nuestro Rosario. Es preciso que sea viva y animada por la caridad, es decir, que para recitar bien el Santo Rosario, debes estar en gracia de Dios o en busca de ella. Es necesario, además, que la fe sea robusta y constante, es decir, que no has de buscar en el rezo del Santo Rosario solamente el gusto sensible y la consolación espiritual. En otras palabras, no debes dejarlo cuando te asalten las distracciones involuntarias en la mente, un incomprensible tedio en el alma, un fastidio o sopor casi continuo en el cuerpo. Para rezar bien el Rosario no son necesarios ni gusto, ni consuelo, ni suspiros, ni fervor y lágrimas, ni aplicación prolongada de la imaginación. Basta la fe pura y la recta intención. Basta solo la fe.

El Padrenuestro. 

Dios PadreEl Padrenuestro u Oración dominical saca toda su excelencia de su autor, que no es un ser humano, ni ángel, sino el Rey de los ángeles y de los hombres, Jesucristo. El Padrenuestro encierra todos los deberes que tenemos para con Dios, los actos de todas las virtudes y la petición para todas nuestras necesidades espirituales y materiales.

Cuando rezamos devotamente esta divina oración, realizamos tantos actos de las más nobles virtudes cristianas como palabras pronunciamos: 
  • Al decir Padre nuestro que estás en el cielo, hacemos actos de fe, adoración y humildad. 
  • Al desear que su nombre sea santificado y glorificado manifestamos celo ardiente por su gloria. 
  • Al pedir la posesión de su reino, hacemos un acto de esperanza.
  • Al desear que se cumpla su voluntad en la tierra como en el cielo, mostramos espíritu de perfecta obediencia. 
  • Pidiéndole que nos dé el pan de cada día, practicamos la pobreza según el espíritu y el desapego de los bienes de la tierra. 
  • Al rogarle que perdone nuestros pecados, hacemos un acto de contrición. 
  • Al perdonar a quienes nos han ofendido, ejercitamos la misericordia en la más alta perfección. 
  • Al implorar ayuda en la tentación, hacemos actos de humildad, prudencia y fortaleza.
  • Al esperar que nos libre del mal, practicamos la paciencia. 
Finalmente, al pedir todo esto no solo para nosotros, sino también para el prójimo y para todos los miembros de la Iglesia, nos comportamos como verdaderos hijos de Dios, lo imitamos en la caridad que abraza a todos los hombres y cumplimos el mandamiento de amor al prójimo.

El Avemaría

La Anunciación de la Virgen MaríaEl Avemaría resume, en la más concisa síntesis, toda la teología cristiana sobre la Santísima Virgen. En el Avemaría encontramos una alabanza y una invocación. La alabanza contiene cuanto constituye la verdadera grandeza de María. La invocación contiene cuanto debemos pedirle y cuanto podemos alcanzar de su bondad. 

La Santísima Trinidad reveló la primera parte. Santa Isabel –iluminada por el Espíritu Santo– añadió la segunda, y la Iglesia –en el primer concilio de Efeso (431)– sugirió la conclusión.

Además, al fin de cada decena es conveniente añadir el Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. 

Misterios del Rosario

La primera parte del Rosario contiene cinco misterios: 
  1. El de la Anunciación del Arcángel Gabriel a la Santísima Virgen;
  2. El de la Visitación de la Santísima Virgen a Santa Isabel;
  3. El del Nacimiento de Jesucristo;
  4. El de la Presentación de Jesús en el templo y Purificación de la Santísima Virgen;
  5. El del Hallazgo de Jesús en el templo entre los doctores.
Y se llaman misterios gozosos a causa de la alegría que proporcionaron a todo el universo.

La segunda parte del Rosario se compone también de cinco misterios, llamados misterios dolorosos, porque nos presenta a Jesucristo abrumado por la tristeza, cubierto de llagas, cargado de oprobios, dolores y tormentos. 
  1. El de la oración de Jesús y su Agonía en el Huerto de los Olivos; 
  2. El de su Flagelación; 
  3. El de su Coronación de espinas; 
  4. El de la Cruz a cuestas; 
  5. El de la Crucifixión y Muerte en el Calvario. 
La tercera parte del Rosario contiene otros cinco misterios, llamados gloriosos, porque en ellos 
contemplamos a Jesús y María en el triunfo y en la gloria. 
  1. El de la Resurrección de Jesucristo; 
  2. El de su Ascensión; 
  3. El de la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles; 
  4. El de la gloriosa Asunción de la Virgen María; 
  5. El de su Coronación.
San Juan Pablo II sugirió añadir el rezo de 5 misterios adicionales, los luminosos, para contemplar los momentos más importantes de la Vida pública de Jesús.
  1. Bautismo.
  2. Las bodas de Caná
  3. El anuncio del Reino de Dios.
  4. La Transfiguración.
  5. La institución de la Eucaristía.
No debemos contentarnos con rezar vocalmente el Rosario en honor de Jesucristo y de la Santísima Virgen, sino recitarlo meditando sus sacrosantos misterios. 

Virgen María - OraciónLa Madre Santísima del Salvador dedicó toda su vida a meditar las virtudes y sufrimientos de su Hijo. Cuando oyó a los ángeles cantar himnos de alabanza en su nacimiento, cuando vio a los pastores adorarlo en el establo, se llenó de admiración y meditaba en tantas maravillas. Comparaba las grandezas del Verbo encarnado con su profundo abatimiento; las pajas y el pesebre, con su trono y el seno del Padre; el poder de un Dios, con la debilidad de un niño; su sabiduría, con su sencillez. 

La Santísima Virgen dijo un día a Santa Brígida: «Cuando contemplaba la belleza, modestia y sabiduría de mi Hijo, me sentía transportada de gozo. Cuando consideraba que sus manos y sus pies habían de ser atravesados con clavos, vertía torrentes de lágrimas y el corazón se me partía de dolor y tristeza». 

Después de la Ascensión, la Santísima Virgen dedicó el resto de su vida a visitar los lugares que el divino Salvador había santificado con su presencia y tormentos. Meditaba allí sobre el exceso de su caridad y los rigores de su pasión.

¿Habrá en el mundo algo más conmovedor que la historia maravillosa del Redentor desplegada en quince cuadros que nos recuerdan las grandes escenas de la vida, muerte y gloria del Salvador del mundo? ¿Hay oraciones más excelentes y sublimes que la oración dominical y la salutación angélica? ¡Ellas encierran cuanto deseamos y podemos necesitar!

Cómo Rezar el Rosario

Virgen María - Santo RosarioEl fervor de nuestra plegaria y no precisamente su longitud agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola Avemaría bien dicha es más meritoria que ciento cincuenta mal dichas.

Casi todos los católicos rezan el Rosario o al menos una tercera parte del mismo o algunas decenas de Avemarías. ¿Por qué, entonces, hay tan pocas personas que se corrigen de sus pecados y adelantan de veras en la virtud? ¡Porque no rezan como se debe! 

Veamos, pues, cómo se debe rezar el Rosario para agradar a Dios y hacernos santos.

  • Pureza de alma: Quien reza el Rosario debe hallarse en estado de gracia o estar al menos resuelto a salir del pecado.
  • Recitación atenta: Para rezar bien no basta expresar nuestra súplica con la más hermosa de las oraciones, que es el Rosario. Es preciso también hacerlo con gran atención. Porque Dios oye más la oración del corazón que la de los labios. Orar a Dios con distracciones voluntarias sería una irreverencia capaz de hacer infructuosos nuestros rosarios y llenarnos de pecados.
  • Combatir enérgicamente las distracciones: La repetición continua de una misma plegaria hace más difícil rezarlo bien y con atención, debido a las constantes distracciones que surgen. Se necesita más devoción en el rezo del Santo Rosario que en cualquier otra plegaria. ¡No pierdas el ánimo! Pues, aunque durante todo el rosario, tu imaginación haya estado llena de distracciones siempre que hayas procurado desecharlas lo mejor posible tan pronto como te das cuenta de ellas, tu Rosario será mucho mejor. Porque es más difícil. Y es tanto más meritorio, cuanto más difícil.
  • Rezarlo con Modestia: Si es posible de rodillas, con las manos juntas y la camándula entre ellas.
Para recitar bien el Rosario, después de invocar al Espíritu Santo, ponte un momento en presencia de Dios y haz tu ofrecimiento. Antes de empezar cada decena, detente un momento más o menos largo, –según el tiempo de que dispongas– a considerar el misterio que vas a contemplar en dicha decena. Y pide por ese misterio y por intercesión de la Santísima Virgen una de las virtudes que más sobresalgan en él o que más necesites.

Los dos defectos más comunes en el rezo del Rosario son: 
  • No formular ninguna intención antes de comenzarlo (una gracia a pedir, un defecto a evitar, una virtud a imitar).
  • Desear acabarlo pronto, rezándolo deprisa, comiéndose las palabras...

Rezar el Rosario en Comunidad

De todos los métodos que existen de rezar el Rosario, el más glorioso para Dios, saludable para el alma y terrible para el demonio es el de rezarlo públicamente a dos voces. De esta manera se hace realidad el llamado evangélico (Cuando dos o más se reúnen en mi nombre, Yo estoy en medio de ellos Mt 18,20).

En la oración comunitaria se está mas atento y se evitan las distracciones y se adquiere el mérito no solo de un Rosario, sino del número de personas que lo recen.

Las Apariciones de la Virgen y el Santo Rosario

Virgen de FátimaEn prácticamente, todas las apariciones marianas de los últimos 100 años (desde Fátima a nuestros días), la Virgen ha sido tajante y uno de sus mensajes predilectos, repetidos hasta la saciedad, es el del rezo del Rosario. Muchas de estas apariciones están ya aprobadas por la Iglesia (Ej Fátima, Amsterdam o Akita), y otras están pendientes de aprobación.

LO QUE DIJO LA VIRGEN DE FÁTIMA SOBRE EL SANTO ROSARIO 

  • Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra. ...13 de mayo de 1917 
  • Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que recéis el Rosario todos los días. ...13 de junio de 1917 
  • Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene; que continuéis rezando el rosario todos los días, en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella lo puede conseguir. ...13 de julio de 1917 
  • Quiero que continúes rezando el rosario todos los días. ...19 de agosto de 1917 
  • Continuad rezando el rosario, para alcanzar el fin de la guerra. ...13 de septiembre de 1917 
  • Soy la Señora del Rosario; que continúen rezando el rosario todos los días. ...13 de octubre 1917 
  • Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que durante cinco meses, en el Primer Sábado se confiesen, reciban la Santa Comunión, recen la tercera parte del rosario y me hagan 15 minutos de compañía, meditando en los 15 misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas. ...10 de diciembre de 1925 a la Hna. Lucía en Pontevedra.

MENSAJE DEL 25 DE MARZO DE 1945 EN AMSTERDAM 

La primera aparición a Ida Peerdemann (la vidente de Amsterdam), fue el 25 de marzo de 1945. María le mostró el rosario y le invitó a rezarlo sin descanso.

MENSAJE 13 DE OCTUBRE DE 1973 EN AKITA, JAPÓN 

La única arma que queda es el Rosario, y el signo dejado por mi Hijo. Cada día recen el Rosario por el Papa, los Obispos y los sacerdotes.

MENSAJE DEL DÍA 5 DE AGOSTO DEL 2000, EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL 

Se han olvidado de rezar el Santo Rosario, y el Santo Rosario, hijos míos, es muy importante porque puede parar una guerra, ganar una batalla, curar enfermedades, sanar almas. Es una plegaria tan hermosa, que a Dios le gusta que se rece. Hijos míos, no dejéis de rezar un solo día el Santo Rosario. Dios ha puesto a su Madre como Puerta del Cielo, como Refugio de los Pecadores, Madre de los Afligidos; por eso, os pido esta plegaria; es la favorita de Dios. El demonio rechaza a María, porque María es la Puerta que ha puesto Dios para entrar en el Cielo. Acudid a María, hijos míos, y Ella os llevará a Jesús.

MENSAJE, 12 DE JUNIO DE 1986 EN MEDJUGORJE 

Queridos hijos. Hoy los invito a comenzar a rezar el Rosario con una fe viva, así podré ayudarlos. Ustedes, queridos hijos, desean recibir gracias, pero no oran. Yo no puedo ayudarlos porque ustedes no se deciden a actuar. Queridos hijos, los invito a rezar el Rosario de tal manera, que se convierta para ustedes en un compromiso que estén dispuestos a cumplir con alegría. Así podrán comprender por qué estoy desde hace tanto tiempo con ustedes. Yo deseo enseñarles a orar. Gracias por haber respondido a mi llamado.

El Santo Rosario en los Llamados de Amor y Conversión

Santo Rosario
Los Llamados de Amor y Conversión, expresan si cabe, con más intensidad, la importancia del Santo Rosario en este final de los tiempos en el que nos aproximamos al tiempo del cumplimiento de las profecías y en un momento de la historia en el que la batalla espiritual entre el bien y el mal, está en su punto álgido.


« Porque el Cielo urge, a que cada uno de ustedes, estén viviendo en este tiempo que no es para distracciones, no es para bajar de sus manos el Santo Rosario. No se dejan vencer por la comodidad, por la falta de fe y por la desconfianza, no se cansen de portar y rezar el Santo Rosario y la Cruz de Mi Hijo. Aférrense a mi Santo Rosario, no lo quiten de vuestra mano, de vuestros labios, de vuestro corazón. 

Ya no hay tiempo para tibiezas, ya no hay tiempo para seguir en la mediocridad. Se necesitan Rosarios Vivientes, se necesitan almitas que oren y que sean decididas.



Diariamente en sus oraciones y vida diaria vivan aferrados a mi cadenilla del amor, el Santo Rosario y a la Consagración a Mi Inmaculado Corazón Materno, así no serán presa del adversario, caminarán a la Verdad y no titubearán en este valle de lágrimas.


Les invito a tener en sus manos el Santo Rosario, la Cruz en su corazón, y sus rodillas postradas en Adoración frente al Santísimo Sacramento. 

Pónganse la armadura del cristiano: El Santo Rosario en sus manos, la Eucaristía en su corazón; vivan de la Palabra y de la Oración. Ora sin cesar el Santo Rosario con mi Escapulario puesto.

El Santo Rosario y la Adoración Eucarística renovarán el mundo entero y prepararán para la Era de Paz y Amor de la Divina Voluntad. »

Los Llamados de Amor y Conversión también enfatizan el poder y las gracias que se obtienen mediante el rezo del Santo Rosario:

« Queridos hijitos, gracias por estar en oración conmigo porque cuando oran con el Santo Rosario reciben gracias para sus corazones, para sus familias, para toda la Iglesia, para todo el mundo.

El Santo Rosario salvará las familias y a las futuras vocaciones. Cuando me ofrecen el Santo Rosario, se ofrecen ustedes mismos y se abren al Espíritu Santo, Mi Dios y Señor, que obrará maravillas en sus corazones.

Recen siempre el santo rosario por la conversión de los pecadores, por la paz del mundo, y por aquellos que aún no creen que Dios existe.

Con la Eucaristía y el Santo Rosario salven a sus jóvenes, salven a sus hijos, salven sus hogares. Con la Eucaristía y el Santo Rosario disminuyan la maldad del mundo y consuelen a Dios Padre por tanto pecado.

Recen el Santo Rosario todos los días para alcanzar la paz de muchos pueblos en conflictos, para alcanzar la paz y la conversión de muchos pecadores y para que también ustedes tengan paz, y el Santo Rosario sea su camino, el Evangelio echo oración, para que caminen en este tiempo de oscuridad, confusión y tinieblas.

Con el Rosario se obtienen Gracias para el mundo, se detienen las guerras y se salvan muchas almas. 

No dejen de orar con el Santo Rosario para que Mi Amor Maternal los proteja de todos los eventos que, por Misericordia, vendrán a la tierra. »

Rosario de la Corredención y el Ave María de los Últimos Tiempos

Virgen María aplasta al DiableMaría escogida por Designio Divino y Eterno ha sido la Corredentora desde el inicio de la Historia de la Salvación, cuando se profetizó que aplastaría con su Talón Inmaculado a Satanás. En el momento en que María dijo 'Si' en la Anunciación, se dió el gran misterio de la Corredención.

En el Llamado de Amor y de Conversión del 7 de Octubre de 2016 el Sagrado Corazón de Jesús hablaba de la íntima interrelación entre el Poder Corredentor de María y el Santo Rosario:

« Y la más grande manifestación de la Corredención de Mi Madre es el Santo Rosario, porque en Él meditan la vida de Mi Madre unida a la Mía, la misión de Mi Mama Celestial unida a Mi misión redentora. El Santo Rosario es la cadena de salvación y la prenda de la Corredentora que salva muchas almas. Por el Poder Corredentor que se le ha otorgado a Mi Madre todo es posible para sus hijos: Obtener la paz, la conversión, detener guerras y desastres. A través del poder del Santo Rosario el mundo puede ser salvado de sus calamidades, los enfermos pueden ser sanados, los pueblos liberados, las almas del purgatorio pueden encontrar el descanso. Oren, hijos Míos, el Santo Rosario continuamente, para que estén unidos a Nuestros Dos Corazones, y, a través de la oración del Santo Rosario, Dios haga maravillas en ustedes como Mi Madre lo proclama en el Magnificat; que se alegren vuestros espíritus junto al de Mi Madre al admirar la Gran Misericordia de Dios. Hijos Míos, el Santo Rosario es el cordón umbilical que los une a Mi Mama Celestial y, por lo tanto, es prenda de salvación. »

El Quinto Dogma Mariano, María Corredentora, Medianera y Abogada, protegerá al mundo de toda calamidad, por eso el Cielo pide rezar el Santo Rosario de la Corredención para que en la Iglesia el Santo Padre declare el quinto dogma mariano. 

« Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tu eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. »

Esta oración contiene en su esencia la gracia y el tesoro de la Corredención. Con esta oración invocamos a la Santísima Virgen como la Corredentora de las almas.

Ver mas información del Rosario de la Corredención

PentecostésEl Cenáculo de Oración revelado a Manuel de Jesús, por parte del Cielo incluye el Santo Rosario con el Ave María de los Últimos Tiempos. Este Ave María reúne todas las Gracias otorgadas por el Cielo a la Virgen: la invocación de la Corredención y el efecto de la llama de amor.

« Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor está contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de DIOS y madre nuestra, corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores y derrama el efecto de gracia de tu llama de amor de tu doloroso e inmaculado corazón sobre toda la humanidad, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. »

El Santo Rosario, la camándula, junto con el Ave María de los Últimos tiempos es la cadena de Salvación que atará al dragón (Ap 20, 1-3), protejerá a la Santa Iglesia Católica, al Santo Padre, obispos y sacerdotes, atará a Satanás y sus secuaces, desterrará todos los pecados de la humanidad, y conseguirá la paz y la conversión para toda la humanidad. 

Y por último resaltar las palabras que recibió de la Virgen Sor Lucia, la vidente de Fátima 

« La Santísima Virgen María, en estos últimos tiempos en que vivimos, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario...»

Una nueva eficacia, más poder. Si el Santo Rosario en el pasado era un arma demoledora, ahora es un arma nuclear, es lo que ella está diciendo: nueva eficacia. Ella le ha dado esta eficacia: 

« Hasta tal punto que no hay problema ni cuestión, por más difícil que sea, temporal, o sobre todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o inclusive de la vida de los pueblos y de las naciones, que no puedan ser resueltas por el Rosario. No hay problema, les digo, ni cuestión por difícil que sea, que no pueda resolverse por medio de la oración del Santo Rosario. »

La Virgen de Fátima se autodenominó, “Yo soy la Virgen del Rosario“ y no fue casualidad que eligió ese título, pues ella nos conmina a que debemos rezar el Rosario todos los días, especialmente en estos últimos tiempos. Si la Madre de Dios nos da una orden que viene del trono de Dios en el cielo, no somos libres de rechazarla. Se vuelve esencial en este momento. Y Nuestra Señora ha indicado claramente que debemos rezar el Rosario todos los días. Esto es una orden. Esto no es algo periférico. Esto no es algo que podemos tomar o dejar. Está en juego nuestra salvación y la salvación del mundo.

Si el Santo Rosario en el pasado era un arma demoledora, y tal y como la Virgen comunicó a Sor Lucía, se le ha dado una nueva eficacia, el Rosario de la Corredención con el Ave Maria de los Últimos Tiempos, es el arma definitiva para la derrota del mal.

Así lo relevaba también la Santísima Virgen en su Llamado de Amor y Conversión del 23 de Enero de 2017:

« Mis pequeños apóstoles de los últimos tiempos, a ustedes se les ha entregado la Gracia del Avemaría de los Últimos Tiempos; con este Avemaría tienen la fuerza necesaria hasta para detener guerras, cambiar leyes de la naturaleza, cambiar pueblos y los rumbos de las naciones; con este Avemaría, dicha con el corazón, tienen la Gracia de tocar los corazones de los hombres y de los pecadores más empedernidos. »

Ver mas información de la Devoción de la Llama de Amor

Ver mas información sobre el Avemaría de los Últimos Tiempos

Ver mas información sobre los Cenáculos de Oración

Meditación sobre los Misterios del Rosario

Santo Domingo distribuyó las vidas de Jesucristo y de la Santísima Virgen en quince misterios, que representan sus virtudes y principales acciones. Son quince cuadros cuyas escenas deben servirnos de normas y ejemplo para orientar nuestra vida. Quince antorchas que guían nuestros pasos en este mundo. Quince espejos luminosos que nos permiten conocer a Jesús y María, conocernos a nosotros mismos y encender el fuego de su amor en nuestros corazones. Quince hogueras en cuyas llamas podemos incendiarnos totalmente. A estas Quince hogueras se podrían añadir los 5 Misterios de Luz.

El Rosario sin la meditación de los sagrados misterios de nuestra salvación sería como un cuerpo sin alma, una excelente materia sin su forma que es la meditación, la cual distingue al Rosario de las demás devociones.

En el Llamado de Amor y Conversión del 7 Octubre de 2017 el Corazón Doloroso e Inmaculado de María hacía una similitud entre la vida y los Misterios del Rosario.

« Vuestra vida, queridos hijos, es como el Misterio del Rosario; tienen momentos de gozo, momentos de luz, hay momentos de dolor, pero también momentos de gloria.

Si unen sus vidas a mi Corazón Maternal, también su vida la transformarán en un Rosario, y recuerden que en el Rosario meditan las Alegrías pero también contemplan los Dolores.

Si unen sus sufrimientos al Dolor de nuestros Sagrados Corazones, sus sufrimientos, tendrán un valor corredentor. »

Meditar sobre los Misterios del Rosario, es contemplar a María y a Jesús y ver nuestra vida desde una perspectiva diferente, desde sus Sagrados Corazones y podremos unir nuestra vida, nuestros sufrimientos, a los sufrimientos de Jesús y de María, porque como nos indicaba la Virgen María en el mismo Llamado « Miren el corazón del mundo tan herido y tan necesitado de almas que se entreguen por la conversión de los demás.»

Vamos a meditar en los Misterios del Rosario a la luz de los Llamados de Amor y Conversión, a  partir de las vivencias y el testimonio privilegiado de Jesús, la Virgen María y San José.

Meditación sobre los Misterios Gozosos

La Anunciación

La Anunciación

« Entró, el Ángel, a su presencia y le dijo: ¡Alégrate, Llena de Gracia, el Señor está contigo! » (Lc 1,28).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Encarnación en el Seno de María. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de Ella, humildad profunda.

De todos los Misterios del Rosario, éste es el primigenio, el origen de todos, el punto de partida en el que la vida de Jesús y la vida de María se entrelazan hasta la Eternidad. Las dos virtudes que destacan por encima de todo en este Misterio son la humildad y la obediencia.

« Yo, vuestra Santa Mamá, mis niños, no comprendí bien el anuncio del ángel (cf Lc 1, 26-38) pero me anonadé en la Santísima Trinidad, en su Divino Querer, y eso fue mi alimento y sostén; cumplir la Divina Voluntad del Padre en el Fiat. »

« Amado hijo, en el momento solemne de la Anunciación, digo “Sí” porque soy sólo una Creatura que fui librada, por su Misericordia y Amor, del pecado original y es más, de toda mancha original y perversidad del demonio, que ya conocía mi misión y tenía temor de mi existencia porque, soy Yo la que aplasto su cabeza. Amado hijo, por eso en el gran momento de la Anunciación llegó la plenitud, la realización, la creación plena de mi vida. ¿Por qué plena? Porque fui creada para traerles al Salvador, al amor. Hijitos, en este momento solemne dije “Sí”, el universo se colapsó, los astros oscurecieron, la locura del mundo en ese momento se paró, el infierno tembló y el demonio lloró y gritó frustrado y vencido, porque llegaba el momento de la liberación, de la salvación, de la redención. Por eso, la Luz de ese momento salió desde mi Santo Vientre. El Dios Supremo, me entregaba a su Hijo. Cada Palabra salida de la Boca del Padre, se reunió toda en mi Vientre para formar en Él, a través del Santo Espíritu, al Santo de los Santos, al Rey de Reyes y Señor de Señores. Mi Vientre abierto para que entrara el Señor. Yo dispuesta con humildad y obediencia a la Voluntad del Padre, incluso aún el asombro de todos los bienaventurados, de los ángeles y profetas. Era el momento preciso, la Piedra Base, la Roca Firme de la redención de los hombres. »

La grandiosidad de este misterio que provocó « el asombro de todos los bienaventurados, de los ángeles y profetas » es necesario verla desde la doble humildad y obediencia, la de María y también la de Dios, en Jesús, Dios y hombre que se somete a la voluntad del Padre.

« Yo soy, he sido el centro de este gran misterio, mi Vientre fue el Santuario del Padre, el Trono del Hijo, y el Sagrario del Espíritu Santo. Por eso soy obediente, soy humilde, porque dejé mi ser totalmente para Él. Soy humilde porque le di mi Vientre para dar a Luz a su Hijo. Soy humilde para acogerlos a todos ustedes, en mi Vientre desde la Cruz. Cuando mi Hijo dijo en la Cruz “Mujer he ahí a tu hijo”, desde ese momento mi Vientre se abrió y continuamente se abre, para ustedes. »

San José en su Llamado de Amor y Conversión del 20 de Diciembre de 2017 nos pedía que hiciéramos esta reflexión, que meditáramos sobre lo que significa el Misterio de Dios hecho hombre:

« Contemplen el Misterio de Dios hecho Hombre, que habiendo llegado la Plenitud de los Tiempos se encarnó de la Santísima Virgen, y naciendo vino a redimir al mundo. Dios no sólo se hizo Hombre, Dios se rebajó por Amor de su dignidad. ¿Saben lo que implica en el Orden de la Naturaleza Divina que Dios se haya humillado totalmente a la creatura para nacer? ¿Saben ustedes la humillación infinita de Dios de no hacer alarde de su condición para nacer como Hombre? Dios es el primero en humillarse, Dios es el primero en hacerse débil, pequeño, indefenso. Ustedes, conociendo este Misterio van a comprender de verdad lo que es ser manso y humilde de corazón. »

Y el propio Sagrado Corazón de Jesús nos revela lo que provocó en el orden de la creación este Misterio que supuso una rebelión incluso entre las realidades angélicas:


« ¿Saben lo que significa que Dios Todopoderoso se rebajara a una Criatura? ¿Saben que muchos ángeles en el Cielo no podían concebir que Dios se hiciera Criatura? Y muchos ángeles se rebelaron por esa Voluntad de Mi Padre ¡fue un Dolor tan infinito para Mí y para Mi Padre! ¡bajar hasta la criatura humana sumergida y ahogada en el pecado!  »

El "Si" de María, es una aceptación total a la voluntad del Padre por la salvación de la humanidad. 

« He aquí la esclava del Señor, hágase en Mí según tu palabra, cuando dije estas palabras mi Hijo estaba abriendo mi Doloroso e Inmaculado Corazón y entregando todo mí ser al Padre por la salvación de toda la humanidad. »

« Así como mi Vientre fue apartado del pecado y consagrado para mi Hijo Jesús, así yo fui preservada para decir “Sí”; “Sí” en el dolor, “Sí” en las pruebas, “Sí”... Yo tenía clara mi misión de ser la Madre del Hijo de Dios. »

María desde ese momento en Nazaret se hace Corredentora, como señala el Sagrado Corazón de Jesús: « Cuando en el momento de la Anunciación dijo ‘Si’ y se dio el gran misterio de la Corredención. Mi Madre se hace Corredentora desde que Me encarné en su Vientre Inmaculado a través del Espíritu Santo. »

Y Jesús se hace el Redentor: « Se puede decir, hijito mío, que el Primer Calvario fue mi Santísimo Vientre, porque en Él se anonadó el Hijo del Hombre profetizado por Daniel, porque en mi Vientre se entregó a la Voluntad del Padre y aquí en mi Vientre se inició toda la historia bella del amor y redención de las almas. »

La obediencia y la humildad son la clave para un buen crecimiento espiritual. Nuestro Redentor fue humilde, no alardeó de su condición divina, sino que se abajó, se hizo uno de nosotros. Vivió según nuestra naturaleza, no según la carne, sino según nuestra humanidad limitada, pobre, con dificultades, miedos, trabajos, cansancio, dolor. El humilde por excelencia, se formó en obediencia a sus padres. 

Jesús, el Unigénito del Padre, obediente se encarnó en el Vientre de una Creatura salida del Corazón del Padre. El Señor se encarnó, se abajó, con humildad a nuestra condición y se hizo hombre por obediencia al Padre. Pero no podemos hablar de obediencia y humildad sin amor, amor para el Padre. Es el amor el que nos lleva a la humildad, es decir, reconocernos creaturas, hijos del Padre y así llegaremos a la obediencia. María la más humilde en el momento del Fiat y la más obediente reconociendo, aceptando, obedeciendo y poniendo, en primer lugar, la Voluntad amadísima al Padre. Practicando con amor, la humildad y la obediencia, nos asemejaremos más a Jesús y reconoceremos la Santísima Voluntad del Padre, como lo hizo la Santísima Madre. 

« Vuelvan su mirada a Nazaret, el día de la Anunciación, y no alejen de sus corazones esta frase: hágase en Mí según su Palabra. Así que, mis niños, digan el fiat a la Voluntad del Padre no importa lo que ello implique: renuncias, sufrimiento, dolor… »

« Yo deseo con todo Mi Corazón que sean santos para que cada día sean nuevos pasos hacia la santidad y no hacia la perdición. Pero todo inicia con el “sí”, con el “hágase”, con la rendición de vuestras voluntades a la Mía. »

« Yo soy Hijo del “Fiat” de Mi Mamá Celestial. Oren, queridos hijos, para que ese “Fiat” de Mi Mamá se multiplique en ustedes, de fruto en ustedes, sea visible en ustedes. »

Meditemos en lo que significan estas dos grandes virtudes, mirémonos y reconozcámonos como creaturas y aceptemos la voluntad de Dios, el "hágase" en nuestras vidas para avanzar en el camino de la santidad.

Porque como asegura el Sagrado Corazón de Jesús en su Llamado de Amor y Conversión del 2 de Febrero de 2018:

« Cuando la voluntad de ustedes, voluntades humanas, se rinden a la Voluntad Divina, ese acto es un “sí”, un “hágase”, por medio de esa renuncia a ustedes mismos, Dios Trinidad hace grandes Obras en ustedes. Cuando las voluntades humanas de ustedes, cuando sus impulsos, sus sentimientos, sus imperfecciones los detienen, cuando están propensos a la ira, a la impaciencia, al desanimo, a la desconfianza, pero se niegan a eso ante la Voluntad del Padre ¡Dios hace Maravillas!. »


La Visitación de la Santísima Virgen a Santa IsabelLa Visitación de la Santísima Virgen a Santa Isabel

« Al oír Isabel su Saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo, y exclamó en alta voz: “¡Bendita eres entre todas las mujeres! » (Lc 1, 41-42).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de la Visitación de tu Santísima Madre a su prima Santa Isabel y de la santificación de San Juan Bautista. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de tu Santísima Madre, la caridad para con el prójimo.

« La Santa Madre desde la Encarnación se puso a servir (pues es y era su misión), servir a las almas, al Amor, al Tesoro, que salió del Corazón del Padre. La Santa Madre nunca quiso ser servida, aún más, la Santa Madre fue la siempre Esclava del Señor que con su amor y su dolor agradó al Padre. »

La Virgen María, iluminada por la Llama de Amor que es el Fuego que recibió del Espíritu Santo en la Anunciación, no duda, en ponerse en camino, nada menos que durante tres meses, para acompañar y servir a su prima Santa Isabel. Este camino de servicio, de entrega, de amor, es el que iluminados por el Espíritu Santo debemos recorrer durante la meditación de este Misterio, tal y como nos revelaba amorosamente Nuestra Madre en el Llamado de Amor del 15 de Mayo de 2017.

« Mis queridos hijos, Mi Corazón Inmaculado es la Luz que los conducirá al Corazón de Jesús. Yo, como Madre de Jesús , porto la Luz de su Evangelio y con Mi Presencia Maternal quiero iluminarles su camino, para que puedan encontrarse verdaderamente con el Amor de Dios. 

La Luz que envuelve Mi Corazón es la Luz de la Santísima Trinidad; pidan esta Luz Trinitaria con todo el corazón, para que puedan conocer lo que agrada y lo que ofende a Jesús y a los hermanos; porque el Amor de Dios se mide también en la caridad con el prójimo. 

Pequeñitos, invoquen la Luz del Espíritu Santo, para que ilumine sus caminos, para que santifique sus obras, para que les de sabiduría, para que les otorgue prudencia en el pensar, en el hablar, en el actuar; porque la conversión también se da en el testimonio con obras. » 

Porque « el amor es importante, la caridad es importante; caridad en las miradas, caridad en los gestos, caridad en el hablar  » ya que  « a Jesús cada acto que va en contra de Su Voluntad, ya sea cualquier pecado, especialmente el de la caridad, en el que se resume todo pecado, porque el hombre peca, porque no tiene caridad, ese pecado contra el Amor es lo que más ha herido el Corazón de Jesús. De la virtud del amor nacen todos los otros dones: la humildad, la prudencia, el servicio. Toda la vida de santidad tiene su fundamento en el Amor ». 

Tal y como nos señalaba la Virgen María « Recuerden, hijos Míos, que el Amor es el que los salvará y en la caridad serán examinados, porque en todo esto se resume la Ley de Dios: amar a Dios y amar al prójimo. »

Mi Corazón, hijos Míos, ¡es tan profundo en Caridad! ¡Como deseo que los Míos abran su corazón para que reciban Mi Amor!. Apóstoles de los Últimos Tiempos, pidan la Caridad, porque el Don de la Caridad es una virtud que cada Apóstol de los Sagrados Corazones, el Mío y el de Mí Amada Madre, debe cultivar, practicar, y testimoniar.

Aunque la caridad es el elemento nuclear que enseña este Misterio, hay un aspecto adicional que es interesante meditar y que nos recordaba el Corazón Doloroso e Inmaculado de María en su Llamado de Amor y Conversión del 28 de Octubre de 2014

« Cuando me invocan, el Espíritu Santo vuelve a derramar la Gracia en aquellos que acudan a Mí, Santa Madre de Dios, así como lo hizo en el momento de Mi Visitación a mi prima Santa Isabel. Al decirme “Bendita Madre del Señor”, el Espíritu Santo fluyó, el niño en su vientre saltó de gozo al comprender que Yo, la humilde esclava, llevaba en Mi Purísimo Vientre al Salvador, a quien San Juan el Bautista venía a preparar el camino. »

María, es desde la Encarnación portadora del Espíritu Santo y la primera manifestación de esta Gracia, fue sobre Santa Isabel y San Juan Bautista, quienes en presencia de la Virgen y llenos del Espíritu Santo por medio de María, hablaron y saltaron de gozo respectivamente.

« Hijos, llenaos del Espíritu Santo clamando su presencia por medio y a través de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón. Hijos, llénense del Espíritu Santo clamando su presencia por medio de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón orando como les enseñé: 

Ven, Mi Dios Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Tu Amadísima Esposa»

El Nacimiento del Niño JesúsEl Nacimiento del Niño Jesús

« Dio a luz a su Primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un establo » (Lc 2,7).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu Nacimiento en el establo de Belén. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de tu Santísima Madre, el desapego de los bienes de este mundo, el menosprecio de las riquezas y el amor a la pobreza.

El Nacimiento del Niño Jesús en Belén está muy diluido en nuestras conciencias y en cierto modo "edulcorado" por la plasticidad de los belenes, la iconografía del portal con el buey y la mula, la presencia de la estrella, del ángel y la imagen de los pastores adorando al Niño Dios. Esta visión no refleja con exactitud los detalles concretos, la cruda realidad que debieron vivir San José y la Virgen María, cuando llegado el momento del alumbramiento, se encontraron con las puertas cerradas. Gracias a Dios, el Sagrado Corazón de Jesús, el Casto y Amante Corazón de San José y el Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nos ayudan a meditar en este Misterio, y a recordarnos la dura realidad de pobreza y humillación que supuso ese episodio en la vida de la Sagrada Familia.

« Con Mi Amada Esposa, llegamos a Belén y al pedir una posada, para que la Virginal Señora diera a luz a Dios Hijo, se nos negaron, cerraron las puertas, diciéndonos: No hay espacio. Llegando luego a una Cueva pequeña, abandonada, fría, sucia, que nos acogió, la Madre María y Yo arreglamos esta Cueva, la limpiamos, la ordenamos, sacamos todo lo inservible y todo lo que obstaculizaba que ese pequeño lugar se transformara en un Sagrario, en el Primer Sagrario. »

« Amadísimos hijos de Mi Castísimo Corazón, contemplen a la Sagrada Familia, regresen su mirada a la cueva de Belén, vean en esa oscuridad, que envolvía esa cueva, el frío, la dureza de las piedras y de la tierra, que la formaba. Ahí, en ese lugar, tan despreciado por el pueblo de Belén, Dios quiso nacer, Dios fue Niño, fue Hombre, amó con Corazón humano y sufrió el sufrimiento y el dolor humano, pero siempre fue fiel al Padre. »

« Me dio Gran Dolor ver al Hijo de Dios y a su Madre, Mi Virginal Esposa María, en tan grande pobreza, pero la presencia de los Dos Corazones transformó ese Lugar y transformó Mi Vida en una Eterna Alegría, porque me encontraba ante el Prodigio de la Virgen que daba a luz al Redentor del mundo. »

La humildad, la pequeñez, la pobreza... son las elecciones de Dios y todo ello por Amor:

« Queridas almas, conmemorar Mi Nacimiento en Belén es conmemorar la Humildad, el día que la Humildad nació. Dios se hizo pobre, Dios se hizo Humano, Dios se hizo Hermano, Dios se hizo Creatura, solamente por una razón, AMOR, locura de Amor, exceso de Amor. 

Hijos, la Natividad de la Humildad, vine desnudo y me recostaron sobre unas tablitas en una Cueva, y me sacrifiqué muriendo por ustedes, desnudo, despojado de todo, también sobre unas tablitas que eran Mi Cruz. ¿Por qué buscan entonces tanto, cuando Yo sólo necesité una Cruz para salvarlos a todos? Sean muy humildes, sean muy pequeños y podrán comprenderme »

Dios no solo se anonadó, haciéndose pequeño, humilde y pobre, sino que eligió a lo pequeño, humilde y pobre para ser los primeros en contemplar tan gran Misterio. Mientras todas las puertas de Belén se les cerraron a la Sagrada Familia, solos los pastores que vivían a la intemperie, reconocieron al Salvador y fueron a adorarle:

« Los primeros en ir a recibirlo fueron unos pastores, unos cuidadores de rebaños de ovejas, hombres bruscos sin educación, pero pobres, pero muy humildes, esos hombres de almas pequeñas lo fueron a adorar.

Con el anuncio de los ángeles, los pastores acudieron al Pesebre, pero se dio allí una gran gracia a los corazones humildes, reconocieron a Mi Madre y me reconocieron a Mí. Mi Madre triunfó en ellos y Yo, como una gracia de su obediencia y del triunfo de Mi Madre en los pastores, nací en sus corazones. »

En este Misterio, vemos que « Dios puede transformar una cueva en una cuna, en un altar, en un sagrario. »

« Dios puede transformar los corazones, pero éstos tienen que estar abiertos como la cueva de Belén estaba abierta, a pesar de ser un lugar incómodo, indeseable, estaba abierta. Hijos, abran la cueva del corazón, que el Niño Jesús transforme esas piedras en carne viva, en corazones sensibles, en corazones dispuestos a vivir la Palabra de Dios. »

La Natividad de Jesús es el Nacimiento de la Humildad, y los humildes, solamente los humildes, podrán ser capaces de escuchar la Verdad y esta Verdad está en el Niño de Belén.

« El Cielo no necesita de grandes cosas o de grandes personajes para construir una Obra. Aquí en este bendito lugar en un Pequeño Jardín, en un Pesebre Espiritual, en este espacio tan pequeño, están los Tres Corazones, que estaban unidos aquella noche en Belén, Jesús, María y Yo San José. No necesitamos de algo grande para construir el Reino de Dios. Las cosas más pequeñas y las almas más sencillas son la piedra de la que construimos una gran Obra. » 

« Vean en el Nacimiento del Niño el nacimiento de la humildad, de la mansedumbre, de la pequeñez de espíritu. Porque solamente los que imiten al Niño de Belén, y se hagan pequeños, entrarán en el Reino. La Puerta del Reino es pequeña, porque es para las almas humildes. » 

Como colofón a esta meditación, contemplemos otra escena que al igual que el Nacimiento, la cotidianidad de su representación, hace que no captemos con suficiente profundidad su esencia. Dios nace pobre, débil, pequeño, humilde y desvalido en una cueva, y como signo de contraste, unos Reyes Magos venidos de Oriente se postran ante Él, el Rey de Reyes y Señor de Señores, lo adoran y le dan regalos. La grandiosidad, la magnificencia, el poder, se postran ante lo humilde y sencillo. Así es como Dios hace las cosas. Aprendamos del Niño de Belén.


La Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de María La Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de María

« Llevaron al Niño a Jerusalén para presentárselo al Señor » (Lc 2,22).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Presentación en el Templo y de la Purificación de María. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de tu Santísima Madre, gran pureza de cuerpo y alma.


Tal y como relata el Casto y Amante Corazón de San José, Jesús y María se sometieron amorosamente a las Leyes de su tiempo, como cualquier familia de la época.

« Hijos de Mi Castísimo Corazón, en aquel tiempo, según la Ley de Moisés, estaba escrito que todo primogénito sería presentado al Señor y la purificación de la Madre, Jesús, el Hijo de Dios, y María, la Inmaculada, humildemente se sometieron a la Ley del Señor, para cumplir por amor, y no como por obligación, lo mandado por el Señor, y Yo, como el Patriarca de la Santa Familia, lleve a Mi Familia a los pies del Todopoderoso.  »

Este es el Misterio en el que por medio del profeta Simeón, se desvela al mundo el papel de Jesús como Redentor  del Mundo y la misión de Su Madre la Virgen María, como Corredentora.

« ¡Qué dolor sintió Mi Casto y Amante Corazón cuando nos encontramos con el profeta Simeón, que anunció el futuro sacrificio de Jesús y la pasión espiritual del Corazón Inmaculado de María, que como la Corredentora se uniría a los sufrimientos de su Hijo! Pero la alegría que invadió Mi Corazón fue cuando presentamos al Niño al Señor y recibió del Espíritu Santo la unción como Mesías en el Templo de Dios. Nadie se daba cuenta, excepto nosotros sus padres, Simeón, y la profeta Ana, que el Redentor ya estaba entre los hombres. »

« Querido hijo de Mi Sagrado Corazón, te digo que el Doloroso e Inmaculado Corazón de Mi Madre fue revelado, por primera vez, cuando al presentarme en el Templo, Simeón dijo a Mi Madre: una espada de dolor atravesará Tu Corazón. Este es el fundamento bíblico de tan grandiosa devoción y tan amada advocación de Mi Madre. 

Esta es la primera devoción mariana; Corazón Doloroso e Inmaculado de María, y será la última, la del Triunfo, el día del Triunfo de Mi Sagrado Corazón junto al Corazón Doloroso e Inmaculado de Mi Madre. Dicha advocación, hijito, recibe todas mis gracias. »

En el Misterio de la Presentación de Jesús en el Templo, contemplamos el ofrecimiento de los dos Corazones, Madre e Hijo, en una sola ofrenda de amor por la salvación de la humanidad.

« Queridos hijos, en el Misterio de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén, llegó la Luz al mundo entero; la Luz que el Señor tenía preparada se desveló y brilló en la Presentación del Niño. 

Mediten en este Misterio, pequeños apóstoles, y contemplen al Corazón de la Madre unido al Corazón del Hijo en el Templo de Jerusalén; nos ofrecimos los Dos con un solo Corazón por la salvación de la humanidad. Y la Luz que lleva Mi Hijo encendió Mi Corazón como una Llama de Amor ardiendo por la salvación de todos los hombres. Y a través del Profeta Simeón se confirmó que el Niño era el Redentor de los hombres. Y al profetizar que la espada atravesaría Mi Corazón, me reveló el Espíritu Santo, por boca de Simeón, que era la Corredentora de este Niño Redentor. 

Este Misterio de la Presentación, es el Misterio del nombramiento de Vuestra Madre como Corredentora. La Llama de Amor de Mi Corazón que descenderá a toda la humanidad para transformarlos y purificarlos para el Reino de Mi Hijo; es un prenda de gracias de Mi Corredención. »

El Casto y Amante Corazón de San José, nos invita al contemplar este Misterio, a ofrecernos a nosotros mismos para acompañar a Jesús en su sacrificio.

« Hijos, preséntese ustedes junto al Niño Jesús, en unión de Él, al Padre Eterno, como una sola Hostia, que se sacrifica en el altar, para que se vuelvan santos e irreprochables a los ojos del Señor. 

¡Vivan, queridos hijos, este Misterio de la Presentación del Niño Jesús, continuamente! Nunca alejando de sus corazones que Dios está en ustedes siempre; Él, siempre, permanece en ustedes. »


El Hallazgo de Jesús en el TemploEl Hallazgo de Jesús en el Templo

« Después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas » (Lc 2,46).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de haberte encontrado María. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de Ella, la verdadera sabiduría.


El Casto y Amante Corazón de San José en su Llamado de Amor y Conversión del 26 de Abril de 2017, cuenta este episodio vivido por la Sagrada Familia.

« Hijos de Mi Castísimo Corazón, les invito a contemplar la peregrinación de la Sagrada Familia hacia el Templo de Jerusalén, sobre el cual habitaba la Shekinah, la Gloria de Dios. 

Llevábamos al Niño, con doce años edad, en todo el camino, íbamos orando y compartiendo la Palabra. Al llegar al Templo, nos estremecimos de amor al sentir la presencia del Padre Eterno y ofrecimos Nuestro Sacrificio al Señor, profetizando el Sacrificio del Verdadero Cordero: Jesucristo. 

Recordamos en el Templo la profecía del profeta Simeón, cómo el Espíritu Santo se había manifestado, todo este tiempo, en nosotros, confirmando la Palabra de Dios. 

Nos regresábamos a nuestra tierra y, durante el regreso, nos dimos cuenta que Jesús no iba con nosotros. Lo buscamos en toda la peregrinación. Regresamos a Jerusalén, buscándolo en la calle, en las plazas, y en el Templo, durante tres días. Tres días lo perdimos, como tres días lo perdió Su Amadísima Madre cuando Él estaba en el Sepulcro. 

Hallamos al Niño hablando con los doctores y maestros del Templo, que angustia sintió Nuestro Corazón; así, deberían angustiarse los corazones que por el pecado pierden a Jesús. Pero nos llenamos de alegría al saber que el Niño iba comprendiendo, también, Su Misión de estar en las cosas del Padre. »

Contemplemos en este Misterio, esos tres angustiosos días de sufrimiento por parte de unos Padres que no solo habían perdido a su Hijo, sino también a su Dios. Cuando se tiene una angustia o un sufrimiento. ¿Qué hace Dios, sobretodo si se le ofrece ese sufrimiento?. Aumenta nuestra capacidad de amar y acoger el amor divino. María ha sido preparada por Dios durante esos tres días y tres noches de angustia para acoger a su Hijo Jesús en una nueva dimensión que Ella descubre ese día: es la dimensión de la relación con su Padre.

Ciertamente, cabe meditar sobre un aspecto que menciona San José, « Tres días lo perdimos, como tres días lo perdió Su Amadísima Madre cuando Él estaba en el Sepulcro ». Esos tres días, verdaderamente son un presagio, una preparación de la Virgen María, a lo que ocurriría veintiun años después en el sepulcro. El número tres, asociado al sufrimiento a la agonía también está presente en las tres horas de agonía que tuvo que soportar Jesús y en un futuro no muy cercano, se avecinan acontecimientos de gran sufrimiento por los que la humanidad y la Iglesia deberán pasar emulando lo acontecido por el Redentor dos mil años atrás:

« Tres años vendrán de lucha espiritual, tres años de purificación interior, para dar a la purificación del mundo. »

« Y entonces vendrán los tres días de oscuridad (Isaías 60,2) »

Como reflexión final en relación a este Misterio, el Corazón Doloroso e Inmaculado de María en su Llamado de Amor y Conversión del 16 de agosto de 2016, hace hincapié en la contestación del Niño Jesús, que refleja en esencia el llamado evangélico  « Buscad su Reino y su Justicia » por encima de todas las cosas.

« Quiero, también, que ustedes vivan lo que el Sagrado Corazón de Mi Hijo vivió a sus doce años cuando, perdido por tres días, San José y Yo lo encontramos predicando en el Templo con los maestros de la Ley; cuando le pregunté porque nos había hecho esto, porque estábamos preocupados por Él, Mi Hijo Jesús respondió: Debo ocuparme de las cosas del Padre. Queridos hijos, preocúpense, también, ustedes por las cosas del Padre Celestial, lean la Palabra de Dios y, a través de la oración y el ayuno, fortalezcan su relación con Dios. Hijitos, las preocupaciones de la vida no deben sobreponerse con las cosas celestiales, porque recuerden el mandato que dio el Señor en la Ley a Moisés: Amar a Dios sobre todas las cosas. Y Mi Hijo Jesús les ha enseñado: Busquen primero el Reino de Dios y todo lo demás, es decir, lo necesario, les será dado por añadidura. Vuestra primera ocupación debe ser Mi Hijo Jesús, atiéndanlo con amor, escuchen su Evangelio, y acompáñenme a Mí, Vuestra Mama, al pie de la Cruz, donde está Mi Hijo Jesús, y juntos recibiremos el nuevo Reino Eucarístico que vendrá a toda la tierra.»

Meditación sobre los Misterios Dolorosos

La Agonía de Jesús en el GetsemaníLa Agonía de Jesús en el Getsemaní.

« Entró en agonía y oraba con más insistencia; y su sudor se convirtió en grandes gotas de Sangre que caían hasta el suelo. » (Lc 22,44). 

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Agonía mortal en el Huerto de los Olivos. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, la contrición de nuestros pecados.

« Esa Noche Santa, me retiré al Huerto, fuera de la ciudad, a orar. En ese momento, mientras caminaba hacia el Huerto, mi Corazón se despedía del Corazón de mi Madre. Cuantas veces mi Madre me protegió, pero esa Noche sabía que no podía hacer nada por Mí, porque para eso había venido al mundo. Mi Madre, también muy afligida, aceptó con paciencia, el Querer de Dios. Llegando a Getsemaní, me postré y oré; oré por el mundo, oré por los pecadores, oré por Judas, por Anás, por Caifás, por los soldados romanos, oré por ustedes. En ese momento, mi Corazón entró en agonía; todos los pecados del mundo, desde el primero, los vuestros, y el pecado del último hombre en la faz de la tierra, recayeron sobre Mí, y me hice pecado por ustedes, y en ese momento Dios estaba solo, Dios se hizo nada por ustedes. Y aun el mundo cae siempre en la mentira de creerse algo. El orgullo humano jamás va a entender, mi Agonía en el Huerto, solo los humildes alcanzan en este lugar. Cada pecado pasó frente a Mí, y el dolor que sentía era como si Yo, Jesús, los hubiera cometido, pero Yo asumí sus pecados para que ustedes se salvaran. Tenía miedo, nostalgia, pero mi Corazón estalla de Amor; el Sudor de Sangre de mi Frente, fue por Amor »


La agonía de Jesús no fue simplemente un acontecimiento puntual situado en la historia. Es un acontecimiento que trasciende la historia y comenzó en el instante mismo de la concepción. 


« Desde que fui concebido en Mi Madre, empezó Mi Agonía, Mi Dolor… porque en el Seno de Mi Madre me desprendí de Mi Divinidad, me desprendí de Mi Condición para ser uno igual a ustedes menos en el pecado ¡pero igual a ustedes! para poder reparar lo que ustedes destruyen con el pecado. »

Jesús se hizo pecado para cancelar nuestras deudas con el Padre y todo el pecado de los hombres del pasado, presente y futuro recayó sobre él, es decir, el padeció, padece y padecerá la agonía del Getsemaní en un sufrimiento continuo, en una agonía eterna.

« Mi Sagrada y Dolorosa Pasión, no sólo fue vivida en Jerusalén del Huerto al Sepulcro, también he sufrido mi Condena en sus corazones. Reflexionen ¿cuántas veces me han negado como Pedro? pero Pedro se arrepintió ¿cuántas almas han preferido los bienes de la tierra y han vendido a Jesús como Judas? ¿cuántas veces los que se llaman mis amigos se han comportado como los soldados del Templo, o los soldados del Gobernador?¿cuántas veces sus corazones han tenido la actitud de Caifás, de Anás, y de los que me injuriaban? ¿cuántos hombres han caído en el error de traicionarme y lavar sus manos?. Humanidad, mi Lamento es Eterno. »

« Esta agonía la sufro por los Míos, que no pueden velar ni una hora conmigo, que han olvidado Mis Preceptos, los Mandamientos, la Palabra de Mi Padre. Esta agonía la sufro por cada niño no nacido, asesinado en el seno materno. Esta agonía la sufro cuando muchos, que dicen conocerme y amarme, se burlan de Mi Espíritu, reniegan de Mi Espíritu, y quieren desaparecer cualquier manifestación de Mi Espíritu y de Mi Madre. Esta agonía la sufro cuando Mis Palabras no son tomadas con el corazón ni vividas por ustedes.

Mi agonía no sólo fue en Getsemaní, también ahora estoy en Getsemaní, estoy en el Getsemaní de los corazones, porque muchos corazones ya se han alejado de Dios, porque muchos corazones ya están muertos en vida, porque muchos corazones se han olvidado de la Casa Misericordiosa del Padre, y porque muchas almas se han perdido y se pierden eternamente. »

Y Jesús nos pide que lo acompañemos porque « Toda la Creación ha entrado a la agonía de Getsemaní. » y tengamos una verdadera contricción por nuestros pecados.

« Ven y acompáñame, caminemos hacia el Huerto en Getsemaní, y juntos en un mismo Corazón, pidamos Misericordia al Padre.

Alma, ven y acompáñame, clamemos a Mi Padre que tenga Piedad y Misericordia de los pecados de los hombres. »

La Flagelación de JesúsLa Flagelación de Jesús

« Pilatos ordenó que tomaran a Jesús y lo azotaran » (Jn 19,1).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de tu Flagelación sangrienta. Y te pedimos, por este misterio, y por intercesión de tu Santísima Madre, la mortificación de nuestros sentidos.

La flagelación de Jesús abarca todo su cuerpo. Podríamos decir que no quedó nada que no fuera llagado, rasgado o herido. El sentido que tiene este tormento es el de "pagar" por nuestros pecados de la carne, por nuestras pasiones y concupiscencias. Él, sufrió en su cuerpo, todos estos pecados nuestros relacionados con los instintos más primarios: la lujuria, la gula, la pereza, el egoísmo en general, de ahí que el fruto principal de este Misterio sea la mortificación de nuestros sentidos.

« Queridos Hijos, los invito a contemplar, a meditar, y adorar Mis Santas Llagas; cada herida de Mi Cuerpo, cada parte de Mi Cuerpo, que fue rasgada, abierta. En la más pequeña herida de Mi Cuerpo. con Mi Sangre, declaré Mi Amor a la humanidad, declaré Mi Amor por cada uno. Me duele Mi Corazón al mirar que el Sacrificio de Mi Dolorosa Pasión no es considerado, valorado, ni respetado. ¡Humanidad! ¿por qué olvidas el precio que pagué para salvarte a ti y salvar a cada uno de tus hermanos? Debes aprender que tú, que los demás, incluso aquellos que no te agradan, aquellos que odias, aquellos que rechazas, Yo los he comprado con Mi Sangre, a todos los he comprado con la Cruz. »

Santa Teresa de Jesús en su Llamado de Amor y Conversión del 27 de Marzo de 2018 nos invita a recorrer cada una de las llagas de Jesús y nos llama a compasión y arrepentimiento.

« En el primer paso para la conversión, tú debes contemplar, auxiliado por el Espíritu Santo, las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y darte cuenta que cada una de sus heridas fueron causadas por ti y por nadie más, solamente por ti .Y al ver al Esposo Celestial así, Crucificado, Muerto, debes moverte a compasión y arrepentimiento. 

Alma, piensas poco en la Pasión de Jesús o mejor dicho no piensas absolutamente nada sobre la Pasión de tu Señor. Míralo en la Cruz, y por tu causa está en la Cruz, y al ver sus Heridas, arrepiéntete, cambia. 

Por las Heridas de su Cabeza deja de vagar en tu mente y pensamientos vanos. 
Por las Heridas de sus Labios deja de azotar a tu hermano con tu lengua; prívate de las palabras ofensivas, prívate de las quejas, prívate del mucho hablar y habla solamente lo necesario. 
Por las Heridas de sus Hombros y Espalda carga tu cruz, vive los Mandamientos de la Ley de Dios, pon en práctica estos Últimos Llamados a la Humanidad. 
Por las Heridas de sus Rodillas humíllate, confiesa tus pecados. 
Por las Heridas de sus Manos deja ya de actuar como el mundo actúa, deja ya de afanarte por lo que el mundo quiere que te afanes, deja ya de trabajar por algo sin sentido. 
Por las Heridas de sus Pies cambia tu caminar, arrepiéntete, cambia de vida, no des más pasos al Infierno. 
¡Para! ¡escucha! ¡examínate y cambia de vida! Y deja que la Herida de su Costado con el Torrente de su Misericordia, te purifique, te restaure, te limpie y te sane. »

La Coronación de Espinas de Nuestro Señor La Coronación de Espinas de Nuestro Señor

« Le quitaron sus vestidos, le pusieron una capa roja, y le colocaron en la Cabeza una corona que habían trenzado con espinas” (Mt 27, 28-29). » 

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu Coronación de Espinas. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, el desprecio del mundo.

Aunque la corona de espinas debía de ser muy dolorosa en sí, en este caso encierra un significado adicional. El "rey de los judíos" estaba siendo golpeado, escupido e insultado y esta corona de espinas fue la culminación de la burla que le procuraron los soldados, tomando una corona como símbolo de realeza y de majestad, y convirtiéndola en algo no solo doloroso, sino también humillante y degradante. El principal fruto de este Misterio es el desprecio del mundo, haciendo referencia no tanto a los pecados de la carne, del cuerpo, sino a los pecados más tipicamente humanos relacionados con la soberbia, la vanidad, el amor propio y el orgullo, es decir de los deseos de ser, de tener y de poder.

« Hijos Míos, deben desprenderse de las cosas superficiales. Deben dejar ir esos malos sentimientos, esos recuerdos, rencores, celos, ira, soberbia. Deben de vaciarse del espíritu mundano para ser llenos del Espíritu Celestial. Renuncien cada día a su ego y a su voluntad. » 

« ¿Porqué el hombre, una y otra vez, cae en la tentación de querer ser Dios? ¿No es Dios el que gobierna sus vidas? ¿No es Dios el que sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan? ¿No viste Él a la aves del campo, a las flores? Y si ustedes son sus hijos son más importantes que eso. Entonces, hijos Míos, ¿porqué pretenden enaltecerse ustedes? El orgullo, el egoísmo, la soberbia, es lo que está destruyendo a la familia; la incomprensión, el querer ser, y no dejar que Dios sea. »

La humanidad hoy día, ciertamente se haya tan impregnada de los valores del éxito, del tener y del poder que difícilmente puede comprender la sentencia del Evangelio: « Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. » Mt 23:12

« Queridos hijos, los hombres están tan impregnados del orgullo, de la autosuficiencia, de la egolatría, que tienen miedo a la humillación y quien no se humilla no será enaltecido nunca, porque sólo el que es capaz de vencer su voluntad humana y se humilla, puede ser exaltado junto al Señor. Esta generación tiene miedo a la humillación ¡En éso se parece a Satanás! Satanás teme ser humillado. Satanás huye de la humildad. Hijos, abran sus corazones a la humildad, Satanás es el primer soberbio y orgulloso, no sean hijos de la soberbia ni del orgullo, porque sino Satanás es su padre. Mientras el que ama la humildad, el que se vence a sí mismo, el que sabe perdonar y pedir perdón, el que sabe cubrir su cabeza con ceniza y humillarse ante el Padre, y ante sus hermanos, por haber pecado. »

El seguimiento de Jesús, pasa por esta clave, doblegar el orgullo, vencerse a sí mismo y al propio ego, renunciar a su propia voluntad para caminar en la Divina Voluntad de Dios:

« Las almas que no renuncian a su razón, que no se doblegan por su orgullo, que no escuchan por su soberbia, esas almas no pueden seguirme porque eso pesa sobre ellas y les impide caminar, pero las almas despojadas, confiadas, las almas que son capaces de ser humildes, ellas si pueden seguirme porque nada pesa sobre sus hombros y pueden dar bien el paso y caminar libremente.  »

Porque solo la humildad hace grandes santos:

« El trigo que se levanta orgulloso hacia el sol está vacío, pero el trigo que está doblado se dobla bajo el peso de los granos, que abundan en él, y Jesús se dobló, y Jesús se hizo nada en una Cruz.  »

Jesús carga la Cruz camino del CalvarioJesús carga la Cruz camino del Calvario

« Él mismo llevaba la Cruz a cuestas y salió a un lugar llamado La Calavera » (Jn 19,17). 

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Cruz a cuestas. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, paciencia en todas nuestras cruces.


« Queridos hijos, recorramos juntos el Camino de la Cruz. Salgo, coronado de espinas, flagelado, sin dignidad, como al Cordero que llevan al Altar para el sacrificio, y salgo caminando, cargando la pesada Cruz, entre insultos, entre bofetadas, me tiran piedras, me dan latigazos, pero camino hacia el Calvario. 

Iba cansado, flagelado, derramando abundante Sangre, y la Sangre que cegaba Mis Ojos; la túnica se me pegaba al manto por la Sangre y el Sudor; cada vez que me jalaban el manto, los Brazos, y me azotaban, volvían a desgarrar Mi Cuerpo y el camino quedaba marcado por Mi Preciosa Sangre. 

Cargo Mi Cruz y soporto todos estos sufrimientos, con Amor, por cada uno de ustedes, por el mundo, por Mi Iglesia. Camino marcando el suelo con la Sangre, que fluía de Mi Cuerpo, herido y maltratado, y es por esta Sangre, derramada, que sus pecados son perdonados y liberados de la esclavitud del Demonio.

Hijos de Mi Sagrado Corazón, contemplen y adoren, en el espíritu, Mis Caídas bajo el peso de la Cruz, en el camino hacia el Calvario. 

Queridos hijos, caí, no por Mi Propia Voluntad, sino por el peso de la Cruz, los empujones, que me daban los soldados y que también permitían que las gentes que me miraban pasar me empujaran, caí con Mi Cruz, pero me levanté con la Cruz. 

Mis pequeños hijos, adoren Mis Caídas, en el camino hacia el Calvario, porque con Mis Caídas, en tierra, al caer en el suelo, al tocar el suelo con Mi Cuerpo Inmolado y levantarme, reparé las caídas de la humanidad, reparé la caída del hombre, su desobediencia, su pecado, su fragilidad, su pequeñez, y, junto a Mí, elevé su dignidad, y Mi dignidad de criatura y de Hijo de Dios, caí con la Cruz, para levantar al hombre caído en el pecado. ¡Adoren Mis Caídas bajo el peso de la Cruz y reparen las caídas de los hombres en el pecado!  »

Jesús nos invita a meditar en su pasión, en el camino que recorrió hasta el calvario, un camino de Amor con Mayúsculas.

« Queridos apóstoles de Mi Sagrado Corazón, deseo que mediten la Pasión Dolorosa que vivió Mi Sagrado Corazón, las estaciones interiores de Mi Corazón; deseo que perciban el Amor, la Paz, la Fuerza con los cuales Mi Corazón recorría, meditaba, adoraba, contemplaba, cada estación en la Vía Dolorosa hasta llegar al Calvario. 

Mi Sagrado Corazón iba repleto de Amor, de Amor por toda la humanidad, de Amor por las generaciones antes de Mi Presencia en la tierra, durante Mi Vida en la tierra, y todas las generaciones por venir. Mi Pasión la soporté hasta por la última alma que habitará en la tierra. »

La meditación nos debe llevar a ofrecernos con Él en la redención del mundo, a cargar nuestras cruces y crucificarnos con Él. Hoy la cruz es la misma, pero mucho más pesada por los pecados de la actualidad.

« Yo soy Jesús, vuestro DIOS, crucificado por amor a ustedes, quiero que hoy vengan hasta a Mí, con sus rencores, odios, pecados, placeres y gustos, vengan hasta a Mí y serán purificados, carguen su cruz y vengan hasta mi Sagrada Cruz, crucifíquense conmigo, salvemos juntos a las almas, a la Iglesia, al mundo. »

« Sólo quiero que me miren a Mí y me sigan a Mí; pero no olviden que cargué la cruz por el mundo, por ustedes, así que, cuando me sigan, no olviden a los que quedan, ofrézcanse por ellos, no los condenen; oren por los pecadores, no los critiquen; intercedan por el mundo, pero déjenme sólo a Mí juzgarlo »

« Si los hombres levantaron la Torre de Babel con orgullo, el Cielo levantó la Torre humilde de la Cruz. La Torre de Babel destruyó y desunió. La Torre humilde de la Cruz unió el Cielo y la tierra y salvó al mundo. »

« La Cruz es ese lazo de unión del Cielo y de la tierra. Mi Cruz es el puente que la Santa Mama del Cielo os muestra para que lleguen a Mi. Muchas almas cuando ven la cruz huyen de este signo de amor, por temor a abrazarse a ella y morir para vivir, renunciar para recibir. Hijito, vivir en el Espíritu de la Cruz significa vivir de mi Amor y meditar en mi Amor, ya que fue por puro Amor y Misericordia que me he entregado a ustedes y al Padre. Mi Santa Cruz es el Altar del Sacrificio del Cordero y ese Cordero fue ofrecido por la Santísima Virgen, Madre Nuestra. Por eso, hijito, también vivir en el Espíritu de la Cruz significa recibir a María como Madre al pie de la Cruz. 

Mi Cruz es un caramelo de amor para las almas víctimas ya que mi Cruz es dulce para mis siervos. Vivir en la Cruz es reconciliar a Dios y a los hombres por eso deben unirse a Mi, crucificado en la Cruz, y ser almas que se entreguen por otras almas ofreciéndose en un solo corazón con el Mío y el de mi Madre al Padre, como una hostia viva oblatoria. 

Vive en mi Cruz. Búscame en mi Cruz. Sígueme con tu cruz. »

Jesús muere crucificadoJesús muere crucificado

« Jesús gritó muy fuerte: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Jn 23,46). »

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de tu Crucifixión y Muerte ignominiosa en el Calvario. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, la conversión de los pecadores, la perseverancia de los justos y el alivio de las almas del Purgatorio.


En el último Misterio Doloroso, Jesús sufre una agonía de tres horas, hasta que entrega su vida al Padre por amor para salvarnos del infierno. 

« ¡Adora el precio de tu Redención! Alma fuiste comprada para el Reino de Dios con Sangre, con Mi Preciosa Sangre. La Primera Alianza de Mi Padre con su pueblo queda perfeccionada con la Nueva y Eterna Alianza, con el derramamiento de la Sangre del Sacrificio en la Cruz del Calvario. Esa Crucifixión, esa Alianza firmada con Mi Sangre, sellada con los clavos que traspasaron Mis Manos y Mis pies y por la lanza que traspasó Mi Costado, es la Alianza Nueva, es la Alianza Eterna, que se actualiza, que se hace viva nuevamente en la Santa Misa. »

« Yo llegué al Calvario, sobreviviendo ante tantos males juntos, porque amo, amo tanto a la humanidad que quise aún sufrir Mi Muerte en crucifixión, soportando tres horas de agonía y muerte. ¿Cómo entonces desconfían de Mi Amor? Yo les amo y les libero. Les espero en Mi Sagrado Corazón. »

« En Mi Cruz, con Mi Sangre, he escrito un "Te Amo" a todos, pero de manera personal. Todos son amados por Mí, pero cada uno es amado de manera especial. Por eso, firmé ese “Te Amo” con los clavos que traspasaron Mis Manos. Y sellé eternamente ese “Te Amo” con los clavos que traspasaron Mis Pies. 

Y ese “Te Amo” brotó como Fuente de Misericordia de Mi Costado abierto, para bañar a cada hombre con Mi Amor. »

Jesús nos dice que no apartemos la mirada de la Cruz: « véanla, adórenla, mediten en ella y abrácenla, de la Cruz viene la salvación. La Cruz significa renuncia, morir a ustedes mismos, para que viva Jesucristo.»

Muchos creyentes creen que acercarse a Jesús es alejarse del sufrimiento y como nos indica San José: « El que se acerca a Mi Hijo debe cargar su cruz, debe sufrir y reparar sus pecados y los del mundo. Cuando ustedes quieren cambiar se olvidan también de cargar la cruz. Porque el alma que quiere cambiar cambiará cargando la cruz. »

« Hijos, piensen más en mi Pasión, mi Pasión no es sólo verme Crucificado, mi Pasión es sentir mis Sentimientos, sentir el Dolor de cuando me taladraron mis Manos y mis Pies. »

« Yo soy el primer humillado que estuve despojado de todo, a la vista de todos, en lo alto de una Cruz » 

Si no olvidan el Acto más humilde del Hombre-Dios, serán capaces de amar mucho. Pero si se olvidan de que su Maestro fue Crucificado, se alejarán del Camino de la Verdad ¡siguen a un Crucificado! ¡siguen a un Traspasado! entonces ¿porque no quieren la Cruz? en la Cruz hay Verdad, y a los que más amo los limpio en la Cruz. 

La Cruz es necesaria, sin Cruz no hay entrada al Reino, porque la Cruz es la Puerta de los de corazón pequeño y humilde ¿están dispuestos a abrazar esta Puerta de amor y humildad? Los invito; ¡oren! Pero, también ¡amen para que puedan comprender!. »

« Mi Madre dijo “sí” en la Cruz a la Voluntad del Padre, y gracias a ese “si”, dije: “todo está cumplido”, porque no sólo era Yo quien debía de entregarme, también debía hacerlo Mi Madre, como la Nueva Eva »

« La Cruz no es el final sino el comienzo de la vida y en Mi Cruz, en esta Cruz que tanto amo, está la victoria de Mi pueblo sobre Satanás, el pecado y el mundo; y he dado a Mi pueblo pequeñas cruces, que han salido como frutos de Mi Santa Cruz, por eso no rechacen las pequeñas cruces, cárguenlas y súfranlas sin temor, porque con ellas salvan sus almas y también son salvadas muchas almas de los pobres pecadores. 

Pequeños: ¡acompáñenme! Me condenaron para cargar la Cruz y morir en Ella; hoy, ahora, soy condenado para morir en el mundo de vuestro tiempo; todo lo que tiene fragancia a Mí es condenado a muerte: muero en los niños abortados; soy condenado en los que quieren seguirme y ser fieles; soy condenado en Mis profetas; soy condenado en Mis Mensajes; soy condenado en las familias; soy condenado en los jóvenes y en los niños; soy condenado en los enfermos que no tienen la paciencia para sufrir sus dolores y ofrecerlos; soy condenado hijos Míos; pero el Espíritu Santo da fuerza a los que quieren seguirme, porque la condena sólo dirige a la resurrección. »

« Mis queridos hermanos y hermanas, les invito a mirar al Crucificado con amor. Mediten en la Pasión de Jesús, contemplen los clavos. Vean la Santa Cruz y contemplen en Ella la Sangre derramada, por Amor a la humanidad, de Jesús el Señor. Sientan en su corazón los Dolores del Crucificado y vean a través de los Ojos del Amado. Vean los corazones de los hombres y no condenen ni juzguen. Vean los corazones de los pobres pecadores, no los rechacen, oren por ellos. Oren por las personas que les causan daño y ámenlas en la oración. Perdonen en la Cruz, vivan en la Cruz, amen la Cruz. No teman al Misterio del Calvario, porque en el Calvario está la salvación del mundo. Y cuando la Cruz triunfe, triunfará en lo alto de la creación. Y levantada por la excelsa Madre de Dios, triunfará también Su Corazón Inmaculado.  »

La Virgen María fue testigo de excepción de toda la Pasión de Jesús y en la Cruz, fue confirmada su Misión de ser Corredentora y Madre de toda la humanidad.

« Mi Corazón de Madre, en aquel instante en que dejé a Mi Hijo en el Sepulcro, al recorrer de nuevo aquellos lugares donde Mi Hijo padeció, pasando primeramente por el Calvario, recordando en los tres lugares donde Él cayó con el peso de la Cruz, pasando sobre el Pretorio, sobre el Huerto... en cada uno de esos lugares... acompañada por Juan y otras mujeres que Mi Hijo había sanado, orábamos la oración que Jesús había enseñado, el Padre Nuestro, adorando aquellos lugares que aún tenían la Sangre fresca de Jesús derramada en aquellas piedras, en aquel camino... pero Mi Corazón se había quedado con Él en el Sepulcro. 

Al regresar al Cenáculo en Jerusalén, me quedé sentada contemplando aquella Mesa donde Mi Hijo había constituido la Santa Misa. ¡Cómo deseaba verlo vivo de nuevo! ¡Anhelaba tanto al Señor! Y desde el aposento más alto de aquella casa, pasé toda la noche contemplando hacia donde se había erigido el sepulcro que estaba muy cerca del Monte Calvario. Si no hubiera sido por las peticiones de estos hijos piadosos, Yo me hubiera quedado afuera en el sepulcro adorando en el Señor. Nunca dudé de la Promesa de Su Resurrección pero el Dolor más trágico no fue la muerte de Mi Hijo, porque era Dios y además iba a resucitar, el Dolor que actualmente sufro es la muerte de ustedes, queridos hijos.  »

« Hijitos Míos, Mi Hijo en la Cruz manifestó su Divina Misericordia y la Sangre y el Agua que brotaron de su Corazón llegaron a todo el mundo pasando a través de Mi Corazón Inmaculado. Mi Corazón Inmaculado es el canal de la Divina Misericordia a los hombres; la Divina Misericordia de Mi Hijo Jesús llega al mundo por medio de Mi Corredención Materna. Así, que la oración, hijos Míos, es fruto de la Divina Misericordia y de Mi Corredención. »

« Hijos, vean la Llaga de Mi Costado, la lanza no sólo abrió Mi Costado, abrió Mi Corazón; de Mi Corazón brotó, para ustedes, Agua y Sangre, es decir, Vida Eterna y Espíritu Santo. »

« Así que Mi Madre en Mi Nacimiento fue predestinada como “Corredentora Mater” y en la Cruz fue confirmada y sellada, y hasta consagrada, como la “Corredentora Mater”; la Madre del Pueblo que adora, cree y acepta al Verbo de Dios, la Iglesia. »

La Cruz y la Eucaristía. Dos grandes Misterios que están unidos entre sí, de una forma indisoluble:

« Mi Cuerpo y Mi Sangre les dan fuerzas para cargar la cruz, les dan sabiduría para que puedan comprender la cruz, les dan paciencia y perseverancia para que no tiren la cruz. 

La unión que existe entre la Cruz y la Eucaristía ¡es tan infinita! es un unión indisoluble e insondable ¡la Cruz y la Santa Hostia! De la Cruz nace Mi Cuerpo entregado por ustedes, de la Cruz ha brotado Mi Agua y Mi Sangre de Misericordia, de la Cruz pude obtener la Redención para todos ustedes que amo inmensamente. 

Almas mías, la Cruz y la Eucaristía están perpetuamente unidas ahora en el Santo Sacrificio de la Misa. ¡Amen la Cruz para que puedan amarme en la Eucaristía! ¡Ámenme presente en la Eucaristía para que puedan amar la Cruz! »

Meditación sobre los Misterios Gloriosos

La Resurrección de JesúsLa Resurrección de Jesús

« Resucitó, no está aquí: éste es el lugar donde le pusieron  » (Mc 16,6).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Resurrección gloriosa. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, amor de Dios y fervor en tu santo servicio.

La Resurrección es el acontecimiento fundamental del Cristianismo, es el paso del Jesús humano al Jesús Glorificado, es el final del camino de la Cruz: « ¡Pasemos por el Calvario para llegar a la Resurrección!  ». Pero el paso previo fueron tres días de oscuridad, de pérdida de la fe y confianza que habían puesto en Jesús, un Jesús que pensaban que iba a instaurar su reino y que contra toda lógica muere en la Cruz. Cuando estando reunidos en el Cenáculo de Jerusalén, las mujeres avisaron que el Señor no estaba en el sepulcro y los Ángeles anunciaron su Resurrección, unos creyeron, otros no, pues, no confiaban en la Promesa del Señor.

Pero la resurrección es mucho más que encontrar un sepulcro vacío, es la victoria sobre el mal del mundo:

« Él ha resucitado, pero ya no de un sepulcro cavado en una roca, ha resucitado del sepulcro del mundo, de la muerte, del pecado, del dominio de la maldad. 

Él, Jesús, resucita como vencedor de la muerte, del demonio, del pecado. Él resucita como un signo de amor por ustedes, para permanecer con ustedes. 

Jesús resucita para dar Vida, Vida eterna, Vida abundante.  »

De la mano de nuestra Madre, adentrémonos en la experiencia gozosa y alegre de la resurrección:

« Mis queridos hijos, con gran alegría en Mi Corazón Inmaculado, vengo a anunciarles la Misericordia de Dios que ha resucitado a Nuestro Señor, para que Sus hijos tengan Vida y Perdón. 

Pequeños Míos, canten las Misericordias de Dios para con Su pueblo, porque el Señor ha resucitado. 

Pequeños, Mis apóstoles, reciban la Buena Noticia de Nuestros Sagrados Corazones y créenla, hónrenla, vívanla. 

Pequeñitos, no duden y no se perturben porque Nuestra Esperanza ha Resucitado y Él todo lo puede, todo lo sabe, y todo lo hace. ¡Confíen en Jesús y abran sus corazones al Amor, al Perdón, a la Comunión! ¡No destruyan sus corazones guardando lo que no viene de Dios! 

¡Alégrense y vivan en el Amor! Éso es lo que desea Mi Hijo que ha Resucitado por nosotros. Que la alegría de Jesús Resucitado y la fuerza de su Amor se quede en sus pequeños corazones. »

La Resurrección de Jesús es nuestra esperanza. Si la Cruz lava nuestros pecados, la resurrección es la puerta que transforma nuestros corazones para alcanzar la Gloria del Señor:

« Con Mi Cruz, y Mi Sangre derramada, borré sus pecados y lavé sus almas, pero también, hijos míos, resucité con vida nueva, y transformado, glorificado. 

Pequeños, Yo quiero, con Mi Resurrección, transformarlos a ustedes, glorificarlos con Mi Gloria. Abran sus corazones, ábranse al amor, a la paz, al perdón, quiero transformarlos pero sólo lo haré con su colaboración. Sean santos, conviértanse ahora mismo, no esperen más tiempo; el tiempo es ahora.  »

Pero para entrar por esta puerta es necesaria la humildad de la Infancia Espiritual:

« La alegría de Mi Infancia es la alegría de la pequeñez espiritual, las almas en la tierra viven de la Divina Infancia Espiritual para cuando llegue su hora vivan de la Gloria de la Resurrección. »

« Para resucitar Conmigo deben nacer y ser niños Conmigo. Pequeñitos, pidan el don de la humildad, el don de la pequeñez, porque esos pequeños son los que entrarán a la Gloria de Jesús, porque la Puerta del Cielo es muy baja muy pequeñita. »

La Ascensión de Jesús al Cielo La Ascensión de Jesús al Cielo.

« El Señor Jesús después de hablar con ellos, fue llevado al Cielo y se sentó a la derecha de Dios » (Mc 16,19).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de tu Ascensión triunfante. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, deseo ardiente del Cielo, nuestra patria querida. 

Jesucristo dijo en el Cenáculo: « Os conviene que yo me vaya; si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré…» El Espíritu viene a costa de la partida de Cristo… una partida que era conveniente, porque gracias a ella vendría otro Paráclito. Y se ha quedado con nosotros para siempre en la Eucaristía.

¡La Ascensión es el triunfo supremo! ¡Es la apoteosis final del Hijo del hombre humillado hasta la muerte en la Cruz!

El fruto de este Misterio es un deseo ardiente del Cielo: « Miren hacia el Cielo, anhelen el Cielo, piensen en la Eternidad. » 

Paradójicamente, la Puerta del Cielo es la humildad y el Camino al Cielo es el amor; quien no vive con amor no vive de Dios.

« Pequeñitos, pidan el don de la humildad, el don de la pequeñez, porque esos pequeños son los que entrarán a la Gloria de Jesús, porque la Puerta del Cielo es muy baja muy pequeñita.

Hijos Míos, abandonen el orgullo y sean tan sencillos y tan pequeños para que en la Gloria de Mi Hijo sean tan grandes y tan gloriosos. No tengan miedo de la pequeñez, no teman a la humildad, porque en eso consiste la alegría perfecta en ser tan pequeños aquí, para que sean tan grandes con nosotros, en el Cielo y la Tierra Nueva de la Celestial Jerusalén. » 

Levantemos los ojos al Cielo, con la confianza de un niño, porque es en el camino de la infancia espiritual, en ser niños del Reino de Dios, donde se descubre a Dios que es Amor Infinito.

« En el Reino de los Cielos los que se hagan como niños son los que entrarán, es decir los que han confiado en Dios, los que han visto en Dios un Padre, un Amigo, un Consejero, una Roca Firme y Sabiduría Eterna. Las almas que han levantado sus ojos al Cielo, con mirada confiada en Dios, son las almas que agradan y consuelan al Corazón de Jesús. »

Se nos dice también en el Evangelio por medio de dos hombres vestidos de blanco que « Jesús regresará de la misma manera que fue llevado  »  Hechos 1:9 y rezamos así en el Credo « subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre ». Por María vino Dios al mundo en la Segunda Persona de la Trinidad y por María volverá tal y como está escrito.

« Mi Corazón Inmaculado fue el discípulo y apóstol fiel de Jesús porque guardaba todas las cosas en Mi Corazón y así como Mi Hijo Jesucristo vino al mundo nacido y encarnado, hecho hombre por vosotros, por Mí, así también Mi Doloroso e Inmaculado Corazón de Madre lo traerá de nuevo porque verán al Hijo del Hombre a la derecha del Padre venir en Gloria y Majestad. »

La Venida del Espíritu Santo el día de PentecostésLa Venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés

« Quedaron llenos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos » (Hech 2,4).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor del misterio de Pentecostés. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima Madre, la venida del Espíritu Santo a nuestras almas.

El Espíritu Santo ha sido el Dios desconocido, pero la tercera persona de la Santísima Trinidad siempre está con nosotros. Jesús nuestro Salvador y Redentor está vivo, verdaderamente ha resucitado y Él nos ha enviado al Espíritu Santo para enseñarnos la verdad.

El Misterio de Pentecostés está íntimamente unido a la Virgen María, pues fue por su mediación e intercesión por lo que el Espíritu Santo se derramó en el Cenáculo de Jerusalén ya que María es la Llena del Espíritu Santo:

« Hijitos de Mi Corazón Inmaculado, cuando estaba con los Apóstoles y la Iglesia Primitiva, reunidos todos en el Cenáculo de Jerusalén, el Espíritu Santo, que ya había tomado todo Mi Ser desde Mi Concepción, confirmó la Presencia de la Santísima Trinidad en la Anunciación. 

Este mismo Espíritu que me utiliza como Instrumento de Gracia para derramarse en las almas que Él escoge, se derramó en Pentecostés POR MEDIO DE MI PRESENCIA Y DE MI PLEGARIA, porque ya habitaba desde antes en Mí. Dios así lo quiso, Dios así lo quiere ahora; que su Espíritu se derrame, POR MI MEDIACIÓN MATERNA.» 


El misterio de la Encarnación es primicia del gran Pentecostés porque la venida del Espíritu Santo se produjo a través del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, el Altar que se convirtió en Sagrario de la Divinidad en la Anunciación:

« La Llama de Amor es el Fuego que recibí del Espíritu Santo en la Anunciación y en Pentecostés. Esta llama de amor de mi Corazón Inmaculado les limpiará el alma, consumirá sus defectos y les transformará en el amor. Amor hacia Dios, amor hacia sus hermanos. En mi llama de amor, en la Divina Voluntad serán transformados a imagen y semejanza de mi Hijo Jesús. »

« Mi Corazón Doloroso e Inmaculado es el Altar Celestial y es el Perfecto Sagrario. Es el Sagrario Vivo, porque en Mí se hizo Carne la Palabra de Dios y habita la Augusta y Divina Trinidad: en Mi Corazón, en Mi Vientre, en todo Mi Ser.

Mi Corazón Doloroso e Inmaculado es Altar, porque en Él se ha entregado el Sacrificio de Dios; Dios Todopoderoso se ha reducido al estado de Criatura, para salvar a los hombres. En Mi Altar Dios Hijo se entregó a Dios Padre y a través de este Altar, que es Mi Corazón, Dios Espíritu Santo vino del Cielo a toda la Iglesia. »

Así como en el origen de la Iglesia el Espíritu Santo se derramó en abundantes gracias por la intercesión de la Virgen María, en la actualidad el Espíritu Santo del Señor se está derramando en el mundo, en la humanidad. Un Nuevo Cenáculo en toda la tierra que se derramará como Fuego, y se encenderá como pólvora en las corazones que se consagran a Jesús y María. Y la fuente del Espíritu Santo es el Corazón Inmaculado de María, cuyo misterio se reveló en Fátima:

« En Fátima se reveló el misterio de Mi Amor, Mi Corazón Doloroso e Inmaculado. Yo permití enseñarles a mis hijos los misterios de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón. He querido propagar Mi Amor, que es la Presencia de Mi Señor en Mí, Su Llama de Amor Ardiente. La Llama, el Fuego que Mi Hijo ha deseado que arda en Su Pueblo, es la Llama de Mi Amor, la Llama del Amor Eucarístico, la Llama que enciende las almas de amor por Jesús. » 

« Queridos hijos, reciban al Espíritu Santo de un Nuevo Pentecostés porque Yo Jesús estoy derramando Mi Santo Espíritu sobre toda la tierra, con el efecto de Gracia de la Llama de Amor del Corazón Doloroso e Inmaculado de Mi Madre. » 

Sigamos el amoroso consejo de nuestra Madre: 

« Pedid al Espíritu de Dios que, a través de Mi Corazón Inmaculado, llene vuestros corazones. Porque el Espíritu Santo lo es todo en la práctica del Evangelio. El Espíritu Santo es la fuerza que mueve la voluntad. Es el Amor Mismo que mueve todo y lo ordena, dirigiéndolo al Padre. »

Invoquemos cada día al Espíritu Santo:

« Al final la Inmaculada traerá el triunfo de los nuevos hijos de Dios, nuevos hijos porque recibirán en mi Corazón Inmaculado el Nuevo Pentecostés, clamen al ESPÍRITU SANTO , por el triunfo de Nuestros Corazones unidos oren así :

Divino Esposo de María Santísima, mi Dios y Señor Espíritu Santo, enciende en cada alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagres como apóstoles del Corazón Inmaculado de María y apóstoles de los últimos tiempos, protege con tu sombra a la Iglesia Católica, salva a las almas del mundo y regálanos el Reino inflamado de amor de los Corazones unidos de Jesús y María. Amén.

Hoy sello con el Fuego del Espíritu Santo sus corazones. »

La Asunción de María al CieloLa Asunción de María al Cielo

« Apareció en el cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo los pies » (Ap 12,1).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de la Triunfante Asunción de tu Santísima Madre al Cielo. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de Ella, tierna devoción para con tan buena Madre.

San José nos revela que la escena del Profeta Elías orando en el Monte; cuando una pequeña nube se levantó desde el mar hacia el cielo, es una Profecía de la Asunción de la Santísima Madre al Cielo.

«  Yo como Madre subí a los Cielos, para interceder por cada uno de mis hijos, ustedes son mis hijos, son la Iglesia de Cristo. »

Este misterio de la Asunción de la Virgen María al Cielo, encierra en si mismo, el papel de nuestra Madre como intercesora. La Virgen María subió al Cielo como Corredentora de las almas, como Corredentora de la Iglesia y Medianera de todas las Gracias.

« Mis queridos hijos, subo al Cielo como la Corredentora de las almas, y me reconocen los coros celestiales, y la creación entera, y mis hijos fieles, como la Medianera de todas las Gracias. Por eso, pequeños, fui Asunta al Cielo por el Amor de Jesús, Mi Hijo, y junto a Él, Corredentora de su Redención, e intercedo por toda la Iglesia y por todo Mi Ejército Mariano. Queridos hijos, Mi Asunción es la derrota de Satanás porque, levantada por Mi Hijo, es humillado con mi humildad y es cegado por la claridad de la Pureza de Dios en Mi Corazón Inmaculado. »

En el mismo lugar donde sucedió el gran milagro de Pentecostés, el alma de la Virgen María, fue arrobada, en un acto de amor hacia el encuentro con Jesús. Ella fue todo para todos, Madre y Maestra de los Apóstoles y de la Iglesia Naciente, Caridad amorosa, que continúa en la Gloria, como Madre de toda la humanidad.

« Días antes de mi Pascua, es decir, de mi Paso al Cielo, me dirigí al Cenáculo de Jerusalén, acompañada por Juan el discípulo amado, y María Magdalena la fiel reparadora que, con sus lágrimas, expiaba y reparaba por los pecados de los demás. Estando ya en el Cenáculo, he pedido encontrarme con todos los Apóstoles, discípulos y servidores de mi Hijo. He sido para todos ellos; Madre, Maestra, Educadora, Consejera. Les hablaba de mi Vida, de Jesús. ¿Qué mejor que una Madre Santa para hablar de su Hijo a los demás? Todos me llamaban Madre, todos me reconocían como Madre, porque como una Iglesia Tierna, Naciente, Inocente, Jesús la confió a mi Cuidado Materno. Y estando allí, di mis últimos Consejos, mis últimas Palabras, mis últimos Besos y Abrazos de Madre, a todos ellos. Ellos no sabían que estaba ocurriendo, pero Yo fui iluminada por el Espíritu de mi Hijo. Era tanto mi deseo, mi anhelo, mi añoranza de Jesús, que rogaba siempre que mi Hijo viniera por Mí. Mi Paso a la Eternidad no ocurrió por ninguna enfermedad, solamente mi Espíritu fue arrebatado por el Amor, el Amor Inmenso que tenía hacia mi Hijo. Y con este mismo Amor de Madre hacia Jesús, también lo dispuse a la Iglesia, y antes de mi Pascua, encomendé muy bien la Iglesia en el corazón de Pedro. Besé a mis pequeños en la frente, los miré, sonreí, conversé con todos. Hijitos, hasta el último momento de mi Vida en la tierra me entregué a todos. Yo no juzgaba, ni seleccionaba al santo, al bueno, o al pecador, o al injusto. Yo los amaba y Yo los amo a todos. Y como Madre Yo los invito a que, de verdad, abran sus corazones, a que dejen que sus corazones sean transformados por mi Hijo. Miren hacia el Cielo, anhelen el Cielo, piensen en la Eternidad; pero eso no justifica de que no practiquen bien la vida terrenal. ¡Caridad!¡Caridad! ¡Caridad!, serán juzgados al final por el amor. Recuerden, por la falta de amor muchísimas almas ya se han perdido. El misterio de mi Tránsito al Cielo está impregnado por una Caridad Inconmensurable »

El Casto y Amante Corazón de San José, que durante su vida en la tierra fue el primer Consagrado al Inmaculado Corazón de María, nos explica tan solemne día, en el que el Cielo y la tierra se unieron en celebrar la entrada de María por la Puerta del Reino.

«  Ahora nos dirigimos a Jerusalén; la Madre suspiró lentamente mirando al cielo, cerró sus ojos y durmió. Todos los creyentes, lloraron por su Madre; Apóstoles, discípulos, las piadosas mujeres, los nuevos cristianos, se reunían para dar un último beso de amor a la Reina. Los Apóstoles cargaron el Cuerpo de Nuestra Madre hacia un sepulcro muy cerca, del sepulcro donde fue colocado el Cuerpo de Jesus, y allí Pedro, Juan, Santiago, pusieron el Cuerpo de la Virgen, piadosamente, dentro del sepulcro; un aroma a rosas se extendía sobre todo el lugar. Los reunidos ahí, podían escuchar Cantos Celestiales. Depositaron el Cuerpo, cerraron el sepulcro, y alrededor de él cantaron, oraron, esperaron. La Señora fue llevada al Cielo por una Legión de Ángeles. Jesús también bajó del Cielo para recibir a su Madre. En la Puerta del Reino, estaba Yo, San José, para recibir a Mi Madre, a Mi Reina, a Mi Esposa, fue un Día Solemne en la tierra y en el Cielo. Todos los bienaventurados contemplaban y decían: ¡Allí está la Señora! ¡Ahí está la Corredentora! ¡Ahí está la Madre del Universo! ¡Dulce Maria! ¡Hermosa María! fuiste glorificada por tu humildad, fuiste glorificada por ser tan pequeña en todo, fuiste glorificada por humillarte continuamente!. »

El Sagrado Corazón de Jesús, nos ha dado el regalo de su Divina Misericordia para con la humanidad, y es el regalo de la Corredención: «  Y es por esta Gracia de Mi Madre que el mundo se salvará, la Iglesia se renovará, y todos los acontecimientos anunciados son una clara intervención de Mi Madre Corredentora. Honrenla como la Corredentora y Medianera de todas las Gracias. »

El fruto principal de este Misterio es tener una tierna devoción por María, nuestra Madre Intercesora,  Medianera de todas las gracias y abogada nuestra. Jesús nos la dio como Madre en la Cruz aunque por Designio Divino y Eterno ha sido la Corredentora desde el inicio de la Historia de la Salvación, cuando se profetizó que aplastaría con su Talón Inmaculado a Satanás.

« Queridos hijos, vean en este Misterio de Mi Asunción al Cielo la esperanza de que Mi Hijo les espera, para que gocemos juntos como la Gran Familia de Dios del Amor Trinitario. Vean en el Misterio de Mi Dormición, el descanso que el Espíritu Santo da a las almas que en Él esperan y creen en las promesas de Mi Hijo»

La Coronación de María como Reina del Cielo y de la tierra.La Coronación de María como Reina del Cielo y de la tierra.

« En su Cabeza tenía una corona de doce estrellas: estaba embarazada» (Ap 12,1-2.) 

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de la Coronación de tu Santísima Madre. Y te pedimos, por este Misterio, y por intercesión de Ella, la perseverancia en la gracia y la corona de la gloria.

Jesús, al declarar a la Santísima Virgen como Madre de los hombres, cuando estaba al pie de Mi Cruz, será la Corredentora asunta al Cielo y coronada como Reina y Madre de todo lo creado.

« Queridos hijos, cuando la Santísima Trinidad me coronó y declaró como Reina de todo lo creado, toda la creación fue consagrada por Dios Padre a Mi Corazón Inmaculado. La Sangre de Mi Hijo Jesús selló esta Consagración Eterna y el Espíritu Santo empezó a actuar con más fuerza en las creaturas del Señor, porque Mi Corazón Inmaculado fue la Puerta que se abrió para que el hombre y Dios se encontraran en el Amor Santo. »

El misterio de la Corredención de María y de su Coronación, es la manifestación de su humildad y la exaltación por parte del Cielo de esta virtud. 

« La Santísima Trinidad; el Padre, el Hijo, y el Espíritu de Dios, han consagrado a María como Madre de todos los hombres y la han coronado como Reina y Dueña de Toda la Creación. María fue glorificada porque, en todo momento de su existencia terrena, se humilló totalmente y glorificó a Dios, por medio de su Hijo Jesucristo. María se eleva al Cielo por su humildad. María fue coronada como Reina por su humillación, su anonadamiento, su silencio, y autonegación, porque renunció a su propia voluntad siempre. A María se le entregó todo, porque María todo dio a Dios; jamás Nuestra Señora se quedó con algo para Ella. María vence a la serpiente antigua por ser humilde. Porque Dios a través de Ella derriba del trono a los poderosos y dispersa a los soberbios, y con Ella los humildes apóstoles de Cristo son ensalzados. En el misterio de su Coronación, María es reconocida como la Corredentora del mundo. Y el poder de la Reina, aún hoy, lo manifiesta en su servicio de Madre en estos últimos tiempos. ¡Vean en María un ejemplo de humildad! ¡Vean en María una Reina que está con los pobres de espíritu! ¡Vean en María a una Madre que cuida por todos los que la invocan! Pero contémplenla con el corazón, para que ustedes sus hijos sigan su ejemplo. Y tú, pequeño Elías, ve a los reinos del mundo a entregar a la tierra a la Reina Celestial. Todos los apóstoles de los últimos tiempos deben esforzarse por concretar la unión de corazón, el servicio humilde, y la caridad fraterna. »

Alcemos siempre los brazos y digamos: Madre sálvanos y salva al mundo. 

« Yo soy vuestra protectora, soy vuestro auxilio y protectora de cada alma, yo llevo la corona de la Gloria (Apocalipsis 12, 1), no por mis méritos sino porque me entregue para proteger a los hijos de mi Padre, Yo soy la custodia de las almas, la guardiana de la creación, que los ampara de los ataques, visibles e invisibles de Satanás, ves aquí a San Miguel siempre lucha Conmigo y me sirve. Ahora ustedes ya no solo son consagrados como hijos de María, son compañeros de lucha de mi amado Siervo Miguel. »

Meditación sobre los Misterios Luminosos

El Bautismo de Jesucristo en el Jordán.El Bautismo de Jesucristo en el Jordán

« Luego que fue bautizado, Jesús... vio al Espíritu de Dios descender sobre Él  » (Mt 3,16).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena, en honor del Bautismo que recibiste en el río Jordán, y te pedimos por este Misterio y por Intercesión de tu Santísima Madre, la fuerza de cumplir con nuestros compromisos bautismales.

Jesús se sumerge en el agua para recibir el bautismo de Juan, pero en Jesús no hay impureza ni mancha de pecado. Si decide penetrar en esas aguas llenas de impurezas, de trazas de nuestro pecado, es porque Él se hace pecado por nosotros, toma en sí mismo todo el mal del mundo, para liberarnos en la Cruz. El bautismo de Jesús es una prefiguración del Sacramento del Bautismo que posteriormente se instauró en la Iglesia, de hecho fue una Gracia de su Sagrado Corazón.

« Hijo, como te dije anteriormente, cada sacramento es un regalo de Mi Sagrado Corazón, y este en especial fue una gracia de Amor que Mi Sagrado Corazón deseó y realizó, cuando le pedí al Bautista San Juan, que me administrara el bautismo de penitencia y como el Espíritu en el Eterno, se manifestaron confirmando este deseo de Mi Sagrado Corazón. »

En efecto, la voz del Padre en el momento del Bautismo proclama: « Este es mi Hijo bien amado, en quien me complazco » Y bien podríamos pensar que esta aseveración, no solo la dice por Jesús, sino que en cierto modo todos los que nos bauticemos seremos hijos adoptivos de Dios y el mismo Padre, expresa con esa frase, la concesión por Su parte de la Gracia del Bautismo pedida por el Sagrado Corazón de Jesús.

El Sagrado Corazón de Jesús en su Llamado de Amor del 2 de Junio de 2016, explica la esencia de este Sacramento:

« Hijo, nacer del Agua y del Espíritu es el Sacramento del Bautismo unido a un Pentecostés, porque cuando una creatura es bautizada se convierte en hija, por misericordia y en mis méritos, recibiendo en ese mismo instante al Espíritu Santo, entonces se convierte en Templo del Espíritu Santo, sacerdote, rey y profeta. 

El Bautismo es el primer paso para la vida en Dios y es un requisito para la salvación porque, aquel que crea y se bautice, alcanzará la Vida Eterna. 

El Agua Santa del Bautismo os hace, por mis méritos, hijos del Padre. El Bautismo entierra y esfuma, por pura misericordia, el pecado en vuestras almas, dando así muerte al hombre de pecado para que, dando su “fiat” en ese momento de consagración, resucite al hombre de la gracia. »

El fruto de este Misterio es vivir en plenitud los compromisos bautismales: « Están llamados el servicio, están llamados a la entrega, están llamados al amor desde su Bautismo, están llamados a ser Apóstoles ». Lamentablemente esto es algo poco conocido u olvidado. Desde el momento del bautismo somos templos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, porque Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo, habitan en cada uno de nosotros desde nuestro Bautismo y cada alma para Dios, queda sin mancha en el Bautismo (aunque inclinada al pecado).

« Hijito, desde el Bautismo, las almas son liberadas de la esclavitud del pecado, el alma es perdonada y consagrada a mi Sagrado Corazón. Esa alma bautizada no sólo es parte de la Iglesia, sino que se vuelve Iglesia. Entiende, hijo, que el alma es Iglesia, unida a Mi Cuerpo Místico. El alma al ser Iglesia se vuelve Mi Esposa, pues la Iglesia es Mi Esposa. Pero hoy, en vuestra actualidad, las almas han perdido la conciencia de Mis Esposas y la responsabilidad que conlleva el ser Mis Esposas. Cuando un alma comete un pecado es infiel a Mi y a la Alianza de Amor que Yo firmé con Mi Preciosa Sangre en la Cruz del Calvario. Hijo, cada Santa Comunión es una renovación de nuestra unión espiritual. Cuando me recibes en el Santísimo Sacramento del Altar ocurre una y otra vez un desposorio eterno, del alma y el Cordero de Dios. »

« Cada hijo de Dios, consagrado al Señor desde el Bautismo, tiene las Gracias necesarias para vencer al demonio, al mundo, y a la carne. »

Para vivir en plenitud este fruto, para cumplir fielmente las promesas bautismales, debemos recurrir a María y consagrarnos a Ella:

« Hijo, todo aquel que recibe Mi Espíritu Santo en el Bautismo está llamado a vivir Mi Reino, pero las almas no son conscientes de este llamado. Y para vivir este Reino de Amor-Hostia es necesario consagrarse al Doloroso e Inmaculado Corazón de la Mamá Corredentora »

« Hijos, conságrense a Mi Corazón, llevemos el Triunfo de Mi Hijo y Iglesia. Destruyamos a Satanás. 

Hijos, consagrarse a Mi Corazón Doloroso e Inmaculado significa: 
  • Hacer vida su consagración bautismal. 
  • Vivir el compromiso de su Confirmación de la fe en Mi Hijo Jesús y su Iglesia. 
  • Predicar, testimoniar y evangelizar. 
  • Ayudar a los apóstoles en la tarea de la salvación de las almas. 
  • Vivir las virtudes de la fe, esperanza y caridad, humildad, obediencia, abnegación, paz sobre todo, el sacrificio, oración, penitencia, teniendo como único programa de vida la Ley de Dios y el Evangelio de Mi Hijo. »


Las Bodas de CanáLas Bodas de Caná

« La Madre de Jesús dice a los sirvientes: ‘Hagan lo que Él les ordene » (Jn 2,5).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena, en honor de tu auto-revelación en las Bodas de Caná y te pedimos por este Misterio y por la Intercesión de tu Santísima Madre, la gracia de hacer lo que tú nos digas.

Este Misterio de la vida de Jesús y de María, revela el papel otorgado por el Cielo a nuestra Madre. Ella es la que se anticipa, la que muestra el camino y abre la puerta de la Redención: 

« Querido hijo, la gran Señal era, es, será Mi Madre. Ella, Mi Madre muestra el Camino. Yo soy el Camino. Les predica y testimonia la Verdad. Yo soy la Verdad. Mi Madre, es la Madre de la Vida. Yo soy la Vida. Hijito, todas las figuras del Antiguo Testamento como el Arca de la Alianza, la Columna de Fuego, Esther, Judit, Raquel y Nohemí, son prototipos de Aquella, Gloria de Israel, Hija de Sión y Montaña de Adoración, Mi Madre. Que fue enviada por el Espíritu Santo a consagrar a Juan; que fue impulsada por el Espíritu Santo a que Yo realizase el primer milagro en Caná, aunque no era mi hora de mostrarme, de revelarme. Mi Madre adelanta el proyecto de la Redención. »

María en este Misterio también se revela como la Omnipotencia Suplicante:

« Al interceder en las Bodas de Caná se reveló la Omnipotencia Suplicante de Mi Amada Mama  »

« Yo, que Soy Padre, he deseado lo mejor para Mis hijos, les he dado a la Santa Omnipotencia Suplicante, la Reina Orante, la Madre Peregrina, la que, a pesar de tantas ingratitudes recibidas, aún continúa con la Obra de Salvación de la humanidad. »

A la Virgen María le ha sido concedida esta Gracia, para ser nuestra intercesora en el Cielo, para que nuestras oraciones, contaminadas de pecado, de egoísmo, puedan ser purificadas y limpiadas por ella y ser concedidas por su Gracia:

« Pequeños, la Misericordia de Dios, me ha dado la Gracia de ser la Omnipotente Suplicante, es decir, Mis pequeños, que todo lo que Yo pido a Jesús por ustedes, se me concede; no por sus méritos humanos, sino por Gracia y Misericordia. »

« Pidan siempre en vuestras oraciones Mi Omnipotencia Suplicante. Y si vuestras oraciones están hechas con sencillez, con amor, con humildad, y confianza, el Señor se regocijará en ustedes. »

« Cuando ustedes oran, pequeños, y piden Mi Intercesión Materna, Yo tomo vuestras oraciones en Mis Manos, como pequeñas rosas, y se las llevo a Mi Hijo, y esas oraciones son purificadas, por Mi Inmaculado Corazón, del egoísmo, de la mundaneidad, y de la pequeñez humana, conque, a veces, muchos de Mis hijos hacen sus peticiones; así, pequeños, a estás rosas, que son sus oraciones, les quito las espinas y se las llevo a Jesús y Él os concede Gracias Espirituales y Celestiales. »

El fruto de este Misterio, es "la Gracia de hacer lo que Jesús nos diga". Estas palabras de María revelan su Misión. Nuestra Madre siempre nos lleva a Jesús, nos lleva a la Sagrada Eucaristía y a la Sagrada Escritura, que es donde está revelada la voluntad del Hijo. Consagrarnos a Ella, es el camino más rápido y fácil para ir hacia Jesús.

« Obedezcan a mi Hijo esto es lo que más anhela vuestra Madre acuérdense que les dije:”hagan todo lo que Él les diga” (San Juan 2, 5), hoy vengo nuevamente a decirles, hagan lo que Él les diga. »

« En Mi Escuelita de Amor, Yo preparo a mis soldaditos del Triunfo y del Reinado de Nuestros Sagrados Corazones Unidos. Ora, ora, ora. Aprendan orando en Mi Escuelita de Amor. Escuchándome en la Escuelita de Amor. Que siempre Mi Voz resuene como en las bodas de cana: “hagan lo que Él les diga”, en esta Escuelita de Amor es lo único que les enseño. Como lo hice con los apóstoles y todos los creyentes en el cenáculo de Jerusalén, recordándoles, animándoles, instruyéndolos con la Palabra de Jesús. »


El Anuncio del Reino de DiosEl Anuncio del Reino de Dios

« Conviértanse porque ya ha llegado el Reino de los Cielos » (Mt 4,17).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena, en honor de tu Anuncio del Reino de Dios con la invitación a la conversión, y te pedimos por este Misterio y por intercesión de tu Santísima Madre una actitud de constante conversión

En este Misterio se nos llama a la conversión, para poder descubrir el Reino de Dios que ya está entre nosotros, que reside en nuestro corazón, en nuestro interior. 


« El Reino de Dios está en sus corazones, en su interior y deben guiarse por Dios.

El Reino de Dios está en ustedes pero aún es necesario que lo descubran con la oración, el sacrificio y la penitencia. »

Y esta es y debe de ser la finalidad principal de nuestra vida: « Buscad el Reino de Dios y su Justicia » (Mt 6, 33) 

« ¡Adora el precio de tu Redención! Alma fuiste comprada para el Reino de Dios con Sangre, con Mi Preciosa Sangre. »

« Lo importante, queridos hijos, es buscar el Reino de Dios y si así conviene todas las demás cosas que sirvan para su salvación eterna vendrán por añadidura. 

No deseen, mis pequeños soldados, riquezas materiales, busquen el Reino de Dios y su Justicia Divina. »

« Hijitos, las preocupaciones de la vida no deben sobreponerse con las cosas celestiales, porque recuerden el mandato que dio el Señor en la Ley a Moisés: Amar a Dios sobre todas las cosas. Y Mi Hijo Jesús les ha enseñado: Busquen primero el Reino de Dios y todo lo demás, es decir, lo necesario, les será dado por añadidura. Vuestra primera ocupación debe ser Mi Hijo Jesús. »

Pero ¿Que es el Reino de Dios? ¿Cómo podemos empezar a vivirlo?

« El Reino de Dios es pureza y santidad y deben tener limpio el corazón para poder entrar con el traje de fiestas. La llama de amor de mi Corazón Inmaculado les purificará el traje de su alma para que queden limpios. »

« Cuando el alma se deja conducir con radicalidad y firmeza, logra asemejarse a Mí y transformados en Mí, se inician a vivir el Reino de Dios. El Reino de Dios es cuando un alma se ha dejado gobernar totalmente y en perfecto amor por la Divina Voluntad de Mi Padre Dios. Mi Madre, que nació en el Amor de la Divina Voluntad, condujo a mi padre adoptivo San José por este caminar. Invoca también la intercesión de San José, nadie mejor que él, conoce este caminar espiritual del Reino de Dios en la Divina Voluntad de Amor. »

« Ser niños para el Reino de Dios consiste en aceptar en todo momento la Buena Nueva del Evangelio, vivirla y obedecerla desde el amor. Porque cuando se hacen como niños su única preocupación será que si todas sus acciones han sido agradables para Dios. »

En la actualidad, es esta obra magna de los Sagrados Corazones Unidos, el instrumento del Cielo para extender el Reino de Dios, porque el Reino de Dios en los dos Corazones está cerca:

« Querido hijo, Mi Sagrado Corazón y el Doloroso e Inmaculado Corazón de Mi Santa Mamá estuvieron profundamente unidos en la tierra como ahora están en el Cielo unidos por el Infinito Amor. y así como para Mi Sagrado Corazón hacer la Voluntad de Mi Padre era mi único alimento, así también lo era para Mi Madre (la que mantenía con Vida y con Amor encendido Nuestros Corazones Unidos) hacer la Voluntad amorosa y perfecta del Padre. Esa Voluntad nos unía totalmente el Reino de Dios ya que la Voluntad de Mi Padre es que su Reino estuviera en todos los corazones y vivieron su Reino en Divina Voluntad. Vivir la Divina Voluntad es vivir el Reino de Mi Padre, y vivir el Reino de Mi Padre es vivir en la Divina Voluntad. En Nuestros Dos Corazones, el de Mi Madre y el Mío, se da una perfecta comunión del Reino de Dios vivido en Divina Voluntad. Hijo, vivir el Reino de Dios, actuar, estar, sentir y amar el Reino de Mi Padre Dios, es vivir, actuar, estar y amar la Divina Voluntad. La Divina Voluntad se hizo vida en Nuestros Corazones Unidos en el Amor, amando la Ley de Dios, haciendo lo que es agradable a sus Ojos, viviendo para Él, únicamente por puro Amor a Dios Padre. »

« Este Apostolado que Jesús y Yo te hemos confiado es la culminación de toda Obra, pues con este Apostolado deseo reunir a Mi Iglesia y a Mi Ejército como un solo Pueblo, unidos en una sola causa, extender el Reino de Dios y de María. Este Reino, querido hijo, debe ser propagado primeramente en las almas de mis hijos. El Reino de Dios, es decir, Su Presencia, está entre vosotros por eso os pido perseverancia en la oración, porque la oración hace germinar ese Reino en sus pequeños corazones. 

Porque eso es lo que he deseado desde la creación del mundo, que el Reino de Dios venga al mundo. Aunque no todos los reciben, el Reinado se extenderá porque esta Obra es Mía y su vida se volverá apostolado, es decir, discipulado, testimonio. Desde su vida diaria darán testimonio Mío de que Yo y Mi Madre reinamos en sus corazones. »

Y esta tarea ha sido confiada al Corazón Doloroso e Inmaculado de María, quien escoge y reúne a las almas para extender el Reino de Dios e implantar en la tierra el Reinado Eucarístico de Jesús.

« Desde aquí, mi Madre vestida del Sol, como el Ángel Mensajero del Apocalipsis, viene a anunciar: "El Advenimiento del Reino de Dios y mi Venida a la Tierra".»

« Queridos hijos, Yo, junto ustedes, estoy construyendo poco a poco el Reino de Dios, reuniendo en un solo Corazón, en el Sagrado Corazón de Cristo, a todas mis almas escogidas. Todas sus almas son gratas para Mí. »

« Mi Corazón Doloroso e Inmaculado será la Llave que abrirá el Reino de Dios para que se implante en la tierra su Reinado Eucarístico.  »

La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor

« Los lleva a una alta montaña y se transfiguró a vista de ellos » (Mc 9,2).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena, en honor de tu Transfiguración en el Monte Tabor, y te pedimos por este Misterio, y por la Intercesión de tu Santísima Madre, que contemplemos con gozo el Rostro de Jesucristo en los que nos rodean.

Contemplamos el Misterio de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor, durante la cual « Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador »

Lo que vio aquel monte Tabor, aquella tierra, aquel cielo, aquellos apóstoles, fue una visión anticipada del Nuevo Pentecostés, en el tiempo en que todo el universo renovado proclamará a Jesucristo Hijo del Altísimo, Imagen perfecta del Padre, Aquél por el que han sido hechas todas las cosas y que tiene el poder de someter a Él todas las cosas:

« Cuando las almas contemplen una vez más Mi Gloria y Poder, quedarán prendidos de Mi Majestuosidad. »

Para poder contemplar la Gloria de Dios, y la Gloria que nos espera, fijémonos en María, una Creatura igual a nosotros, que por su humildad fue glorificada por Dios. Ella es el camino que nos llevará a la Gloria tal y como nos indica San José.

« ¡Hermosa María! fuiste glorificada por tu humildad, fuiste glorificada por ser tan pequeña en todo, fuiste glorificada por humillarte continuamente!. Hijos, los hombres cometen el error de imponerse, cometen el error de trasmitir miedo para ser respetados y no, hijos, el hombre y la mujer de Dios, son amados por su servicio. El poder de todo cristiano, y de todo hijo de María, está en ser humillado, en servir. La pequeñez, al igual que la pequeña Maria, es el arma que doblega las torres orgullosas, porque, en Maria, los humildes servidores de Cristo, contemplan también la Gloria que les espera ¡Salve Reina!. »

Y por mediación e intercesión de María, nuestra Madre, el Espíritu Santo, obrará en todas las almas dóciles que se abandonen a Él, la transformación, la transfiguración.

« Hijos Yo Soy el Divino Espíritu Santo quien os ama, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Os amo, Mi brote, brote de Mi Sombra Luminosa, dile a las almas que me conozcan y Yo entrare en cada alma y la santificare, transformare y transfigurare en un nuevo Cristo, yo les daré el verdadero amor a Jesús Redentor. No teman abandonarse totalmente al Espíritu Santo. Si creen verán la Gloria de Dios. »

La Institución de la Eucaristía

« Éste es mi Cuerpo, el que por vosotros es entregado. Hagan esto en mi memoria. » (Lc 22,19).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena, en honor de tu Institución de la Eucaristía en el Cenáculo de Jerusalén, y te pedimos por este Misterio, y por la Intercesión de tu Santísima Madre, una profunda vida eucarística.

Nos adentramos en el Misterio de los Misterios, la Institución de la Eucaristía, según la Santísima Virgen, el Tesoro más grande de la Iglesia:

« El Don de la Sagrada Eucaristía, es el Tesoro más grande que tiene la única y verdadera Iglesia de Mi Hijo. Iglesia de sacerdotes y profetas, Iglesia que guarda en cada tabernáculo el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Mi Amado Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, formado y concebido en Mi Santo Vientre, el primer y verdadero Tabernáculo de Adoración. »

La Pasión de Jesús es una Pasión Eucarística y por tanto está íntimamente unida al Misterio de la Cruz:

«Aquella Noche Eucarística cuando, con mis amados Apóstoles, celebré la fracción del Pan pidiendo que conmemorarán esta Santa Cena, en el Cenáculo de Jerusalén, mi Sacrificio fue simbólico, pero en el momento que impuse mis Manos sobre el pan y el vino, se dio el milagro de la Transubstanciación, donde el Pan y el Vino era mi Cuerpo Vivo y mi Sangre Real. Así que la Pascua dejó de ser simbólica para convertirse, en esa noche, en un Sacrificio Vivo y Real. El Jueves Santo, mi Sacrificio fue en el Pan y en el Vino, y el Viernes Santo, mi Sacrificio fue con la Cruz.»

« La unión que existe entre la Cruz y la Eucaristía ¡es tan infinita! es un unión indisoluble e insondable ¡la Cruz y la Santa Hostia! De la Cruz nace Mi Cuerpo entregado por ustedes, de la Cruz ha brotado Mi Agua y Mi Sangre de Misericordia, de la Cruz pude obtener la Redención para todos ustedes que amo inmensamente.

Almas mías, la Cruz y la Eucaristía están perpetuamente unidas ahora en el Santo Sacrificio de la Misa. ¡Amen la Cruz para que puedan amarme en la Eucaristía! ¡Ámenme presente en la Eucaristía para que puedan amar la Cruz!. »

La Eucaristía es Dios mismo escondido en un sencillo pedacito de Pan, en el que se hace presente y se ofrece sin reprochar, para que todos comamos de Él, y Él nos vaya transformando en otros Cristos:

« Almas de Mi Sagrado Corazón, necesito que comprendan que en la Eucaristía está toda la plenitud de Mi Persona como Dios y Hombre. La Eucaristía es el centro de Mi Obra Redentora. La Eucaristía es la plenitud y el cumplimiento perfecto de Mi Evangelio. La Eucaristía es la Vida misma y quien no se acerca en gracia a comulgar Mi Cuerpo y Mi Sangre, muere interiormente. Los que no se alimentan de Mi Cuerpo y de Mi Sangre no tienen fuerzas, están confundidos, sus vidas no tienen sentido, sus corazones están rotos. Los que si se alimentan de Mi Cuerpo y de Mi Sangre tienen fuerzas para seguir cargando con la cruz, tienen fuerza para darlo todo por el Amor de Dios, tienen fuerza para llegar hasta el Calvario y resucitar Conmigo. »

« Cuando reciben a Jesús en la Eucaristía se transforman en Jesús; ustedes dejan de ser, para ser en Jesús, para ser un sólo corazón con Jesús. Por eso, es importante estar en la Gracia con la confesión frecuente. Porque un corazón en pecado pone límites a la Gracia recibida con los Sagrados Sacramentos. Pero un corazón limpio, donde está el Espíritu Santo, abre totalmente al hombre a la acción de Dios. »

La Santa Misa es un momento especial y único y así debemos vivirla:

« Cuando están en la Santa Misa, están conmigo junto a Mí Su Santísima Madre al pie de la Cruz del Amor y Reconciliación de Mi Hijo Jesús, en el Gólgota. »

« No se ama Mi Santa Eucaristía. Hijo, muchos hablan del rito y de las formas de celebrar. Hijo, el rito es importante, claro que sí, pero es importante en su amor. El Amor, Mi Amor hace importante la Liturgia, Mi Sacrificio Eucarístico. Mi Santa Misa es lo que más debe amarse y cuidarse. »

« La mayor y la mas grande oración de alabanza y acción de gracias se da en la Santa Misa. Deben prepararse con momentos de oración, pidiéndole al Espíritu Santo que les ayude a vivirla como la primera y la última. »

Porque llega la hora y ya estamos en ella en la que pocos serán los "alimentos" de que dispondremos:

« El Triunfo de la Inmaculada está cerca. María y la Eucaristía serán los sustentos en este día. Yo he vencido y venceré con el Poder de Jesús Eucaristía. »

Bibliografía

EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO de San Luis María Grinion de Montfort

Anexo: Las Quince Promesas de la Santísima Virgen María a los Cristianos que rezan el Santo Rosario

  1. Los que fielmente Me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias. 
  2. Yo prometo Mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario. 
  3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio, se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías. 
  4. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio. 
  5. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás. 
  6. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna. 
  7. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia. 
  8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los santos en el Paraíso. 
  9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario. 
  10. Los que permanecen fieles hijos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo. 
  11. Se obtendrá todo lo que se Me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario. 
  12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades. 
  13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de Mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte. 
  14. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesuscristo. 
  15. La devoción al Santo Rosario es gran señal de la predestinación.

Anexo: Las Veinte Promesas de la Virgen a quienes lleven consigo el Santo Rosario

No solo la Santísima Virgen promete gracias a quien rece el Santo Rosario, sino también a quien lo lleve permanentemente consigo: 
  1. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los llevaré hasta Mi Hijo. 
  2. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los ayudaré en sus empresas. 
  3. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, aprenderán a amar la Palabra y la Palabra los hará libres.Ya no serán esclavos. 
  4. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, amarán a Mi Hijo más y más. 
  5. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un conocimiento más profundo de Mi Hijo en sus vidas diarias. 
  6. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un deseo profundo de vestir con decencia para no perder la Virtud de la modestia. 
  7. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, crecerán en la virtud de la castidad. 
  8. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán una conciencia más profunda de sus pecados. Y tratarán sinceramente de enmendar sus vidas. 
  9. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán un profundo deseo de difundir el mensaje de Fátima. 
  10. Sobre todos que lleven piadosamente el Rosario, derramaré las gracias de las que soy medianera. 
  11. Todos que lleven piadosamente el Rosario, serán llenados de un profundo deseo de rezarlo y meditar sobre los misterios. 
  12. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán paz en sus vidas diarias. 
  13. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, serán reconfortados en momentos de tristeza. 
  14. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, se les concederá el poder de tomar decisiones sabias a través del Espíritu Santo. 
  15. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, los llenaré de un profundo deseo de llevar el Escapulario café del Monte Carmelo. 
  16. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, venerarán Mi Inmaculado Corazón y el sagrado Corazón de Mi Hijo Jesús. 
  17. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, no tomarán el nombre de Dios en vano. 
  18. Todos los que lleven piadosamente el Rosario, tendrán una profunda compasión por Cristo crucificado y crecerán en su amor por El. 
  19. Muchos de los que lleven piadosamente el Rosario, serán sanados de enfermedades físicas, mentales y emocionales. Así que llevadlo a los enfermos y moribundos. 
  20.  Las familias que lleven piadosamente el Rosario, tendrán paz en sus hogares. 
Si todos los cristianos supieran el extraordinario poder de que es capaz el Santo Rosario, nunca más se separarían de él. 
Con la tecnología de Blogger.