El Silencio Reparador. Un Arma Poderosa


El Silencio es un Arma Poderosa

Si profundizamos en los escritos de San Ignacio de Loyola relativos a los Ejercicios Espirituales, nos dice que las tres cosas que más nos alejan de Dios son: 

El pecado, porque rompe la relación con Dios, también rompe la relación con los hermanos y nos rompe por dentro. Lo vemos con Adán y Eva. Adán y Eva se llevaban muy bien con Dios, vivían felices con muchos dones preternaturales y un día desobedecen a Dios y lo primero que ocurre es que rompen con Dios. ¿En que vemos que rompen con Dios? En que se sienten desnudos y se esconden. Esto es lo que hace el pecado. En el momento en que nosotros pecamos, nos cuesta mucho ponernos delante de Dios, nos cuesta irnos a confesar y tenemos una gran tendencia a escondernos, a justificarnos. El pecado rompe con uno mismo, Adán y Eva empezaron a sentirse desnudos. Y rompe con el otro ¿Que hizo Adán en cuanto le dice Dios? « Adán. ¿Dónde estás? ¿Qué has hecho? - La mujer que me diste… » Antes se llevaban muy bien Adán y Eva y después de la caída le echa la culpa el uno al otro. 

Otra cosa que nos aleja mucho de Dios es el miedo; ¿Sentir miedo es pecado? No. Sentir miedo es humano. El problema no es sentir miedo es consentir en el miedo, cuando va contra la Divina Voluntad. Hay que vencer ese miedo. Ese miedo lo tuvo Jesús en Getsemaní cuando dijo: « ¡Dios mío!, ¡Dios mío! Que pase de mí este cáliz pero que no se haga mi voluntad sino la tuya. » El miedo aleja de Dios si consentimos en el miedo.

La tercera cosa que aleja de Dios y que se medita muy poco es el ruido. ¡Cuánto ruido hay en nuestro mundo! Se puede decir que es el gran signo de los tiempos; estamos invadidos de ruido y si somos sinceros somos ruidosos y en cambio en el silencio del alma habita Dios y solo en el silencio del alma podemos escuchar a Dios y este es el gran drama que tenemos que si no hacemos silencio la criatura queda privada de Dios. Podrá tener fe intelectual, podemos ir a misa diariamente, podemos rezar miles de rosarios, pero como no haya silencio interior no podemos escuchar a Dios en nuestro corazón. Hay un proverbio chino que dice: «  No rompas el silencio si no es para mejorarlo. »

En el Llamado de Amor y de Conversión del 5 Julio 2017, San José dice así: 

« Mi Casto y Amante Corazón hace un llamado a los apóstoles de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en estos últimos tiempos al silencio y a la adoración. No se puede queridos hijos tener un espíritu adorador si no se practica el silencio.

Hijos míos, practicar el silencio es silenciar el interior, la mente, los pensamientos, los afectos. Practicar el silencio es meditar, es pensar en Dios y permitir que Dios hable. 

Hijos el silencio es un arma poderosa. » 

No se puede adorar si no hacemos silencio y no se puede ser silencioso si no adoramos al Señor continuamente. Muchas veces no le permitimos a Dios que hable. Respecto a la última frase, es totalmente bíblica, Isaías dice: « Vuestra fuerza está en el silencio » .  Si somos muy ruidosos, si somos muy habladores, la tentación va a poder con nosotros.

Y termina diciendo San José:

« No tienen mejor arma contra los que los odian, los humillan y los persiguen que el silencio. No un silencio de cobardía, sino un silencio de humildad, de saber que el único que es nuestro escudo y protección es el Dios Todopoderoso y de ese silencio su espíritu se fortalecerá y podrá orar y adorar mejor. La adoración siempre debe estar unida al silencio porque deben permitir que sea el corazón el que adore. No hay que hacer mucho ruido hijos míos, hay que adorar, hay que callar y esperar en Él. »

Muchas veces vamos a la adoración y rezamos, rezamos, rezamos y cuando por fin Jesús nos va a hablar, nos vamos. En la adoración tenemos que tener momentos de silencio total. En el fondo tenemos miedo al silencio porque nos encontramos con nosotros mismos y en nosotros mismos hay muchos demonios, muchas heridas, muchas malas experiencias. Dice el General de los Cartujos que cuando entran los novicios, entran muy contentos y a los tres meses empiezan a entrar en crisis. porque salen de nosotros todos los demonios, todas las heridas, todos los rencores. De todo esto es de lo que necesitamos ser sanados

El señor cada cierto tiempo suele llamar a sus hijos para ir al desierto, entrar en el silencio y la soledad más profunda con Dios para estar a solas con Él. Esto lo vemos en los profetas, no tenemos más que ver a San Elías, a Moisés, a todos los grandes profetas, se han ido al desierto y allí han escuchado a Dios. Dice el Libro de la Sabiduría:

« Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, tu Palabra Omnipotente se lanzó desde el Cielo. La Palabra de Dios sólo se puede escuchar en el silencio. »

El Cardenal Sarah, en su libro “La fuerza del silencio” nos habla del silencio. Este hombre escuchó una vez una frase de San Ignacio de Antioquia que decía: « es mejor no hablar y ser que hablar y no ser ». Esta sencilla frase pero a la vez tan profunda transformó al Cardenal Sarah y posteriormente ha escrito este libro a partir de su experiencia de todos estos años en el silencio. Además de esta frase, él conoció a un monje. Este monje era joven y tenía una esclerosis múltiple. Además de la parálisis y de todas las consecuencias que tuvo la enfermedad perdió la voz completamente, nunca pudo hablar. Y cuenta el Cardenal Sarah, que al conocer a este monje quedó muy impresionado. Dice: « Nunca hablamos entre nosotros pero nos lo dijimos todo» Y él me enseñó el silencio.

Santa Teresa de Calcuta tenía una regla de vida. Según ella: Fruto del silencio es la oración. De la oración nace la fe, de la fe nace el amor y del amor nace el servicio. Después de la oración salía a servir. 



El Sagrado Corazón de Jesús el 2 de Junio de 2017, explica esta secuencia de pasos de forma muy gráfica:

« Pequeños, no se vanaglorien diciendo, que me conocen ¡no!, porque el alma que me conoce guarda silencio, ora, adora, contempla, ama mucho y sirve a todos. » 

Para entender esto, meditemos en el pasaje del Evangelio de Marta y María:

« Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude. Le respondió el Señor: Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte que no le será quitada. » 

Lo primero que descubrimos es que María está haciendo silencio porque está a la escucha. Marta en cambio está llena de ruido y lo primero que hace es juzgar a su hermana. La persona ruidosa es murmuradora, es así, se nos escapa enseguida de los labios la difamación, la calumnia, la crítica. en el esquema de Teresa de Calcula, como Marta no empieza con el silencio sino que empieza con lo del final qué es el servicio, no tiene amor y recrimina a su hermana porque no tiene suficiente fe en el amor de Dios, porque no ha tenido suficiente oración, porque no ha hecho previamente silencio. Y no solamente eso sino que tiene la osadía de decir a Dios lo que tiene que hacer « Dile, pues, que me ayude ». Es decir que de la falta de silencio, no hay oración, no hay amor, no hay servicio según Dios y lo que nace es del ruido, la soberbia; la soberbia contra Dios, echamos la culpa a Dios de todo lo que nos sucede y si no lo hacemos explícitamente lo hacemos implícitamente, nos quejamos. Jesús que la ama y que no la juzga, en cambio le dice con mucho cariño: « Marta, Marta te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas o mejor de una sola » lo único que se necesita es el silencio, porque de ahí brota todo, es de lo único que tenemos necesidad dice el Señor, del silencio. Cristo invita a Marta a detenerse. Para ser Marta, primero tenemos que ser María.

Tal y como expresaba el Doloroso e Inmaculado Corazón de María el 6 de Julio de 2015:

« El silencio es importante para encontrarse con Dios. Por eso, queridos hijos antes de orar dispongan en silencio su interior para poder dejarse tomar por el Espíritu Santo»

Es el silencio el que prepara los santos, el que los comienza, el que los continúa y el que los acaba. Dios Padre Eterno; no dice más que una sola Palabra que es Su Verbo, Jesús. Nos dice San Juan de la Cruz: 

« Una palabra habló el Padre que fue Su Hijo y ésta habla siempre en eterno silencio y en silencio ha de ser oída del alma.»

Dios nos habla en el Silencio

En la catequesis que dio el entonces Papa Benedicto XVI el 7 de marzo del 2012 habló sobre el silencio de Jesús. 

« El silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior para que Dios habite, para que permanezca su mensaje y nuestro amor por Él, penetre la mente, el corazón y aliente toda la existencia. En nuestra oración nos encontramos ante el silencio de Dios en el que puede advertirse un sentido de abandono o la sensación de que Él no nos escucha ni responde, pero este silencio como le sucede a Jesús no es señal de ausencia» 

Tenemos miedo al silencio, porque pensamos que Dios no habla, nos sentimos solos, nos aburrimos, pero no pasa nada por aburrirse con el Señor. Le pasaba a Teresa de Jesús; ponía el reloj de arena que duraba una hora y aquella arena no bajaba nunca. Le decía: « Señor no me extraña que tengas tan pocos amigos » y le costó muchos años pero es la única forma y el Señor aunque parezca que está ausente no está ausente. 

Simone Weil es una gran filósofa, una mujer superdotada que se crió en un entorno totalmente ateo. Esta mujer un día entra en una iglesia y está expuesto el Santísimo, inmediatamente supo que ahí estaba Dios, quedó penetrada totalmente en Dios, por Jesús-Eucaristía. Ella decía: « Cuando vayáis a la Eucaristía y estéis totalmente empecatados, no huyáis de él, poneos allí a la luz del sol que seréis sanados y curados, porque nadie es digno de ponerse delante del Señor. »

Fue una mujer que se dio enteramente a sus hermanos del mundo obrero, que los amaba de verdad. Y aún así, dice ella en su escritos: « Prefiero la ausencia de Dios que la presencia de los hombres »  Esto es una persona que no tiene miedo al silencio. En el silencio habrá momentos de recogimiento, habrá momentos de encuentro con Dios y hay momentos de mucha sequedad y de mucha soledad, pero hay que confiar en la Providencia de Dios que en ese ámbito del Silencio el Señor nos instruye, porque en ese experimentar la ausencia de Dios, Dios trabaja, Dios actúa, Dios nos transforma aunque no siempre lo sintamos. No importa estar como un tiesto en un banco, no importa que sentirse inquieto, nervioso, o pensar que no se va a poder soportar, Dios actúa igual, en todas nuestras enfermedades, en todas nuestras distracciones, Dios está actuando. ¿O no es todopoderoso? 

El problema es que no sabemos escuchar a Dios, nos escuchamos solo a nosotros mismos y estamos pensando en si estamos tristes, si nos sentimos alegres o secos, si estamos enfadados, nerviosos, siempre nos estamos escuchando a nosotros mismos: yo, yo, yo y yo. Ese es el gran problema. 

Enrique Rojas es un psiquiatra español, creyente. Este hombre en una conferencia en una ocasión dijo: « El 95 por ciento del sufrimiento humano según mi experiencia viene del egoísmo de los hombres, viene del egoísmo de la persona. La persona sufre en un 95% por su propio egoísmo. » 
Esto le sentó mal a una señora que le escuchaba. Le dijo: Oiga como me dice eso. Yo estoy todo el día al servicio de mis hijos, de mi marido, de mi familia, de mi entorno y sufro mucho y estoy totalmente olvidada de mí misma y le dice a la mujer: Tú misma te has respondido: mis hijos, mi marido, mi familia, yo, , me, conmigo - y le decía: ¿Y porque usted cree que sus hijos son más importantes que los míos? Viene del yo. Sí estamos centrados en el Señor ¿Dejamos de querer a la familia? No, la queremos en el Señor. Y entonces somos capaces de desprendernos de todo lo que el Señor nos pida que nos desprendamos. Es un amor ordenado en Dios y eso produce silencio interior. Esa persona tiene unidad interior.

El Silencio es el Lenguaje de Dios

El silencio es el lenguaje de Dios, abarca toda la persona. Nos dice Teresa de Calcuta: « Silencio de los ojos. Silencio de los oídos. Silencio de la bocaEn el silencio del corazón Dios habla» .

La Virgen María, cuya vida estuvo inmersa en el silencio nos invita a la Paz y al Silencio para poder escuchar a Dios:

« Deseo invitarlos a la Paz. Vivan en el silencio interior para que el ruido de la mente y del corazón, de los sentimientos y de la razón, estén en silencio y escuchen a Dios. Para poder escuchar a Dios se necesita el silencio interior. Para poner en práctica su Palabra se necesita silencio interior. Para obedecer sin temor a Dios se necesita la paz y la confianza, el que confía obedece en paz. » 

San José, el Santo del silencio, nos habla de este silenciamiento de todo.

« Practiquen el silencio pero también hagan silencio con sus pensamientos, con sus emociones, con su interior, con sus palabras. Hagan silencio para que puedan contemplar, para que puedan escuchar, para que puedan obedecer desde el silencio. Porque el Señor está en el silencio, escucha el silencio. » 

Nuestra vida de oración sufre mucho porque nuestro corazón no está en silencio.  Hasta la misma naturaleza nos habla: si tenemos una boca y dos orejas, esto quiere decir que hay que escuchar el doble de lo que hablamos.

El Espíritu Santo, en el Llamado de Amor y Conversión del 16 de Abril de 2015, habla de la importancia de la escucha y del silencio en el camino de la santificación:

« Las almas que desean escucharme deben buscar en el silencio, en callar todo lo que sois para escucharme y poder convertiros en lo que aún no son. » 

Silencio del Cuerpo

Hay un lenguaje verbal que es lo que la persona está transmitiendo, pero hay un lenguaje no verbal: movemos las manos al hablar, transmitimos paz, o tranquilidad o nerviosismo. También Dios nos pide silencio del lenguaje no verbal: Silencio corporal. San Rafael Arnáiz, el trapense, apuntaba sus pecados cada día y cuando el tachaba un pecado quería decir que lo había superado, no que se lo había confesado sino que lo había superado. Si no superaba ese pecado, al día siguiente lo volvía a poner, siempre ponía varios pecados al día y en la última página de su diario, de sus cartas, en la última, última, última solo hay tres pecados, solo tres que arrastró. De los tres, dos quedaron encima sin tachar que eran tonterías, como pobrezas y queda un tercero que dice (ese lo tachó): No hacer ruido al arrastrar los pies. Era un hombre muy enfermo, se sentía muy fatigado y a veces arrastraba los pies. Cuenta San Rafael Arnáiz en sus cartas que cuando él todavía no se había metido a trapense era un gran adorador y le crispaba, era una tortura mental para él, escuchar el seseo de las mujeres rezando el Rosario.

Silencio de la Lengua

La lengua,es capaz de no levantar a una persona nunca más en su vida con una calumnia pequeña o grande. Hay personas que se han suicidado por sufrir calumnias. Hay un texto del Apóstol Santiago que está muy poco meditado:

« Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo y sometemos así todo su cuerpo. Lo mismo ocurre con los barcos, con un pequeño timonel piloto, los maneja cómo quiere por grandes que sean aún bajo fuertes vientos. Así también la lengua es algo pequeño pero puede mucho. Aquí tienen una llama que devora bosques. La lengua es un fuego y es un mundo de maldad, rige nuestro organismo y mancha a toda la persona. El fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida. Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal, con ella bendecimos a Nuestro Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. De la misma boca salen la bendición y la maldición. Hermanos, esto no puede ser así, ¿Es que puede brotar de la misma fuente agua dulce y amarga? »

Hay una historia de San Felipe Neri, una anécdota real, de una señora que se fue a confesar y se confesó de murmuración. San Felipe Neri le dijo: 
- En penitencia, vas mañana matas una gallina y de tu casa aquí a la iglesia vas desplumando la gallina.
- Pero padre, ¿Cómo voy a hacer eso? 
- Tú obedece.
Mata la gallina y empieza a desplumarla. Y cuando llega a la iglesia le dice a Felipe Neri.
- Ya está. ¿Ya he cumplido la penitencia?
- Bueno pues ahora recoge todas las plumas.
- Eso es imposible. 
- Pues eso es lo que haces cuando hablas mal de otras personas, destruyes su honor y luego no eres capaz de restablecer.

¿Quien no ha pecado nunca con la lengua? Debemos reparar con silencio todos esos pecados que cometemos diariamente con nuestra lengua. 

Dice Santa Faustina:

« La lengua es un órgano pequeño pero hace cosas grandes. Una religiosa que no es callada nunca llegará a la santidad, es decir no será Santa. No se haga ilusiones, a no ser que el Espíritu de Dios hable por ella en tal caso no debe callar para poder oír la voz de Dios hay que tener la serenidad en el alma y observar el silencio. No un silencio triste, sino un silencio en el alma, es decir el recogimiento en Dios. Se pueden decir muchas cosas sin interrumpir el silencio y al contrario se puede hablar poco y romper continuamente el silencio. Qué daños irreparables causa no guardar silencio, se hace mucho daño al prójimo pero sobre todo a la propia alma. »

La mentira  está íntimamente unida al octavo mandamiento: No dirás falsos testimonios. No se puede decir ninguna mentira, ni siguiera una mentira piadosa. Si con una pequeña mentira sin trascendencia y que no hace daño a nadie pudiéramos salvar un hospital entero de niños, no podríamos decirla porque Dios es verdad. Jesús dice: « Que vuestro si sea sí y que vuestro no sea no. »  Pero la mayoría de los humanos decimos: Sí sí sí, pero por dentro estamos pensando en hacer luego lo que nos da la gana. Nuestro "Si" o nuestro "No" es solo para quedar bien.

Cuentan una historia real que sucedió en Medjugorje. En el inicio de las apariciones, el Padre Jozo era el párroco. El Padre Jozo, al ser un santo era un hombre prudente y oraba mucho porque aunque quería ejercer la prudencia, también quería cumplir la voluntad de Dios y la de la Virgen. El oraba así:
Si realmente te estás apareciendo Virgen María ayúdame porque yo quiero protegerlos, yo quiero ayudarlos, pero sino dímelo. Y oraba mucho, incluso noches enteras, hasta que un día mientras él estaba orando en la parroquia pidiendo lo mismo, escucha la voz de la Virgen que le dice
- Protege a mis niños. - En ese momento tocan a la puerta. Eran los niños que venían corriendo muertos de miedo.
- Nos persiguen Padre, nos persiguen los comunistas, por favor protéjanos. - El padre Jozo los acoge y los esconde y vuelven a llamar a la puerta; Eran los comunistas y le dicen:
- ¿Ha visto usted a los niños? - Y el padre les dice:
- Si. - No podía mentir y la Virgen le acababa de pedir que protegiera a los niños. Los comunistas entendieron que los había visto pasar de largo y se fueron, pero dijo la verdad a pesar de que acababa de decirle la Virgen que los protegiera.

Decía San Vicente Ferrer: 
« Tanta dificultad debíamos tener en abrir la boca para hablar como en abrir la bolsa para pagar. »

Silencio Tecnológico

La tecnología es buena, San Pablo arrasaría con internet, lo haría, pero es un medio. El fin no justifica los medios y los medios hay que ordenarlos al fin.  A veces parece que media humanidad es adicta al Whatsapp y la otra media está agobiada por los adictos.

Silencio de los Ojos

El silencio de los ojos. ¡Cuántos pecados de impureza con los ojos! ¡Cuántos! A veces estamos tan hartos de mirar que no somos capaces ni de cerrarlos.

El silencio de los Oídos

No queramos escucharlo todo. Los Padres del desierto siempre nos han dicho, siempre nos han enseñado, que hay que ir al desierto y qué hay que hacer ascesis de silencio.

Silencio de la imaginación

La oración es difícil. Todos nos distraemos, todos tenemos distracciones, incluso los santos. Hay dos secretos para controlarla:
¡Cuanto más sencillo seas de corazón menos problemas te va a dar la imaginación! El salmo dice: « No pretendo grandezas que superan mi capacidad sino que acallo y modelo mis deseos como un niño en brazos de su madre » Cuanto más estemos en las manos de Dios, menos ruido interior y menos distracciones. 

Como todos tenemos distracciones en la oración, los santos ( también las han padecido ellos) nos dan unas recomendaciones muy buenas. Una de las mejores es la de Mariam de Jesús Crucificado, la pequeña “Arabita”, Ella decía:  « Todos tenemos distracciones en la oración y solo yo puedo dar un arma que es la que yo he utilizado, el arma de la buena voluntad. Te distraes, te das cuenta, vuelve a poner con tranquilidad sin enfadarte ni contigo mismo ni con Dios tu mirada fija en Dios: “Señor. Me he distraído aquí estoy” ». En una ocasión el Padre Arrupe, encuentra una japonesa sentada delante del sagrario y le dice: - ¿Qué haces? Dice: - Estoy. - Y a veces solamente podemos estar con el cuerpo porque el resto está totalmente distraído, pero ¿Qué pasa, que Dios no es todopoderoso para actuar igualmente a pesar de todas nuestras distracciones? ¿No lo puede hacer? Y a veces estamos horas y horas y años y años orando y un día vas por la calle y en un minuto, Dios te lo da todo. Dices. ¿Y esto?. De todas esas horas de oración y de silencio.

Silencio de la memoria y de la inteligencia. 

Los últimos ejercicios espirituales de Sor Isabel de la Trinidad hablan del silencio. Dice ella:

« Hay que apagar toda antorcha y alcanzar a Dios no por medio de un sabio edificio de hermosos pensamientos sino por la desnudez del espíritu. Silencio de la memoria, de los pecados pasados ya confesados, de los rencores, de las heridas. Silencio, silencio, silencio. »

Silencio de las Criaturas

Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido perseguidos, difamados o criticados. Todos tenemos heridas y las hemos provocado, pero ¿Que nos importa lo que digan los demás? Eso es vanidad.

Una vez un Santo le dice a un religioso:
 - Vas a ir al cementerio y le vas a injuriar a los muertos. - El religioso obediente va allí. Injuria a los muertos y vuelve. Le dice el Santo:
- ¿Que te han dicho?
- Nada -  le contesta.
- Bueno pues ahora vuelves y vas alabar a los muertos. - Cuando vuelve:
- ¿Que te han dicho?. - Dice:
- Nada.
- Pues compórtate como los muertos. Da igual lo que digan,tanto si te injurian como si te alaban, no digas nada.

Esta anécdota también es del Cura de Ars. Sale a celebrar la misa con dos cartas y dice: Esta carta dice de mí que soy un mentiroso, un impostor y un sinvergüenza y está que soy un santo. Dice: Pues ni está, ni está. Yo soy lo que soy delante de Dios.

Hay que pasar de la víctimación a la culpabilidad. No mirar ni importarnos tanto lo que los demás hacen y vernos a nosotros mismos y nuestro pecado, porque solo el pecador puede experimentar la misericordia de Dios.

Silencio del Corazón

Podemos callar, podemos cerrar los ojos, podemos limpiar los oídos, podemos silenciarlo todo. ¡Ay, pero el corazón ya lo dominamos menos! La mayoría de las personas tenemos experiencias de encontrarnos con personas que son muy silenciosas exteriormente pero por dentro hacen sentir como juzgadas. Esas personas no tienen silencio interior. De nada les vale el silencio exterior. Porque el silencio exterior es necesario, pero para llevarte al silencio interior y el silencio del corazón es lo que más cuesta. Tenemos muy poco dominio sobre él: rencores, pasiones. Jesús nos dice en el Evangelio, que todo lo que nos contamina sale de nuestro corazón.

La madre Teresa de Calcula dice: « Jesús nos pide ser mansos y humildes de corazón pero no llegaremos a ser nada de eso a menos que conozcamos lo que es el silencio. La humildad y la oración se desarrollan de un oído, de una mente y de una lengua que han vivido en silencio con Dios porque en el silencio del corazón es donde él habla. ». La única manera de conseguir una verdadera humildad es recibiendo humillaciones.

Silencio del Amor Propio. Silencio ante las Murmuraciones. 

Dice Teresa de Jesús, en relación a la humildad frente a las humillaciones:

« Verdaderamente es gran humildad el callarse cuando se es menospreciado o juzgado por algo que uno no hizo, de un modo similar al de Cristo que silenciosamente soportó las falsas acusaciones y afrentas. Es conveniente poner mucho empeño en esto porque trae consigo grandes ganancias, mientras que en lo contrario, en el continuamente disculparse, no hay ningún provecho. Se necesita fortaleza no corporal sino de arriba para poder callar cuando se es acusado injustamente.» Hay que pedirle al Señor verdaderamente humildad.

Es el silencio de la mansedumbre, silencio en la pena o la contradicción, silencio en los ayunos (ayunar pero no proclamarlo), en las vigilias, en los cansancios, en la enfermedad, en el frío, en el calor, en la salud, en la privación de todas las cosas, es el silencio del yo humano que se entrega al que es Divino.

Silencio del Espíritu 

El silencio del Espíritu consiste en no desear nada, ni dones extraordinarios. ¿Por qué deseamos dones extraordinarios? no son síntoma o no tienen por qué serlo de santidad: escarchas, visiones, levitaciones… Todo eso no tiene porqué ir parejo a la santidad, a veces sí y a veces no. El silencio del espíritu. Desnudez espiritual de todas las cosas, sean sensuales o espirituales, solo estribando en pura fe subiendo por ella a Dios.

La Madre Teresa Calcuta, estuvo cincuenta años en silencio total de Dios, en una sequedad absoluta, se sentía como una atea, creía que engañaba a sus hermanas de comunidad, abandonada de Dios, se sentía condenada. En los dos primeros años ella sí tuvo locuciones, en las que Jesús le pedía fundar y el obispo le decía que no podía salir todavía y ella obediente. Y así estuvo dos años, Jesús insistiendo en que saliera a fundar y el obispo negándose porque no lo veía prudente. Y en el momento que el obispo dice: - Si, esto es de Dios puedes ir - , a partir de ahí empieza un calvario para Teresa de Calcuta que duró cincuenta años. Ella descubre que eso se lo concedió el Señor para poder cargar con los sentimientos y los padecimientos de todas esas personas que no han conocido el amor de Dios. 

La Madre Maravillas, durante casi toda su vida de Carmelita, tuvo una sequedad absoluta, un sentido de abandono de Dios. La Madre Maravillas dice que engañaba a las monjas, que quería dejar el Carmelo, lo que pasa que su director espiritual le decía: No, no deje el Carmelo. Estás donde tienes que estar.

Bernardette, en su testamento espiritual, escribe:

« Por esta alma que me has dado, por el desierto de la aridez interior, por tu noche y tus relámpagos, por tus silencios y tus rayos, por todo, por ti, ausente y presente. Gracias. Gracias o Jesús. »

Teresa del Niño Jesús no tuvo nada extraordinario. Al final de su vida cuando ya estaba muy mala, muriendo, tenía unas sequedades horribles. Decía ella que era tan horrible lo que estaba pareciendo, que no pusieran cómo le hacían a ella los medicamentos en la mesita de noche muy cerca, porque corría el riesgo de suicidarse. No lo hagáis eso con los enfermos. Y dice ella: « Entre dios y yo hay un muro pero detrás del muro está mi Padre » ¡Qué grandes Santos! No es el querer al Dios de los consuelos y no los consuelos de Dios. Lo que los caracteriza es que nunca han dejado de confiar en el amor de Dios, no importa lo que nos dé de Gracias espirituales. Si nos lo quiere dar, pues Gloria a Dios. Gracias Señor. Y si nos lo quiere quitar, pues Gracias a Dios.

Silencio Demoníaco

Hay un falso silencio, que se puede denominar silencio demoníaco. Hay almas que exteriormente pueden ser muy silenciosas pero por dentro tiene muchas disonancias, además lo veis, lo notáis porque juzgan, os sentís juzgados por ellas. Eso no es un alma silenciosa, es un alma poco habladora pero no silenciosa. Es esa persona silenciosa interiormente pero que por dentro es una máquina de juicios y de murmuraciones. Y hay otro silencio, el silencio al director espiritual, en el que por miedo, por pensar que alguno de nuestros pecados le van a escandalizar, se le oculta algo al director espiritual. Al director espiritual se le ha de contar todo. A lo mejor la respuesta es un no, como el obispo a Teresa de Calcuta y dos años después da un si. Confianza. 

El silencio cobarde, es un silencio también demoníaco. Hay veces que hay que hablar y a favor de la justicia.

El Corazón Doloroso e Inmaculado de María expresa como este silencio cobarde es uno de los males del mundo, pero no solo hay que hablar, sino que previamente hay que escuchar, hay que hacer silencio para que nuestra palabra no esté contaminada de ruido y saea peor el remedio que la enfermedad.

« Oren por el mundo porque esta corrupto, a causa del silencio que han guardado los que deberían haber hablado y primeramente escuchado. »

La Santa Misa y el Silencio

El Cardenal Sarah, Prefecto para la Congregación del Culto Divino y los Sacramentos, habla de las actitudes de respeto, devoción y silencio que conviene tener a la hora de celebrar la Santa Misa.

« Muchos fieles y sacerdotes están como obsesionados por acentuar el aspecto festivo de la Santa Misa como banquete pero se olvidan de que es sacrificio. Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva. Hay muchos cristianos fervorosos conmovidos por la pasión y muerte de Cristo en la Cruz que se han quedado sin fuerzas para quejarse o para lanzar un grito de dolor a esos sacerdotes y obispos que actúan como animadores de espectáculos y se erigen en protagonistas de la Eucaristía. »

Tomando como ejemplo, la vivencia del Padre Pio en la Santa Misa, que era vivida como el Calvario, en dos horas de misa, espartanas, en silencio total, contemplando el misterio, podemos evaluar si nuestras posturas, la música, la actitud en general y todo, es lo que haríamos en el calvario

« Antes del Concilio Vaticano II, el sacerdote celebraba de espaldas, hacia Jesucristo y el pueblo quedaba detrás. No era porque quería dejar al pueblo como si no fuera nada el pueblo. No. Era porque detrás del pastor, el pastor lleva a las armas a Cristo y el pastor quedaba centrado en Cristo. »

Con el Concilio Vaticano II no se prohibió esto, sino que se deja a la elección del sacerdote. Bien puede celebrar de frente o de espaldas, por eso el Papa Francisco ha pedido poner una cruz cara al sacerdote para que se centre en Cristo y nosotros el pueblo tenemos que estar centrados en Cristo, no tanto en el sacerdote.

« No es adecuado cánticos durante la paz. » 

Benedicto XVI, en 2005, se planteo quitar la paz, porque para entrar en Misa ya tenemos que estar en paz con todo el mundo y se provoca mucho ruido. Lo sometió a diálogo con los obispos y finalmente decidieron no quitarla, pero si dejarla a elección de los sacerdotes. Si los sacerdotes ven que se puede montar mucho alboroto en la Santa Misa, se puede quitar. Dieron también una serie de pautas para ver cómo se podía dar la paz y que no se hiciera mucho ruido y dicen: - No se deben hacer gestos mundanos, ni besos ni abrazos, darse la paz con la mano o como en Tailandia que hacen una genuflexión. No moverse del banco.

Dice el Cardenal Sarah respecto a la música en la comunión:

« El sacerdote está obligado a que el primero que comulga tenga total silencio exterior para que Cristo en él reverbere y pueda escuchar su Palabra y puede estar en unión con Cristo Eucaristía. En el momento que comulga el primero, silencio total. »  

Se trata de vivir en la Santa Misa el silencio del Cielo. ¿Cuánto silencio?

« Hasta que escuches el roce de las alas de los ángeles. Es el silencio de los bienaventurados en el cielo donde las almas están unidas a Los Ángeles y a los Santos por medio del Espíritu en el que ya no existe la palabra. Es un silencio sin fin, envuelto en el amor de Dios. Es un silencio de plenitud, un silencio de asombro y admiración. »

« Los más grandes misterios y todo lo mas extraordinario sucede en el silencio. La transformación mas prodigiosa e increíble, que es la transubstanciación sucede en el silencio sagrado más sublime. No hay nada mas pequeño, no hay nada más dulce y no hay nada más silencioso que Jesús en la Hostia. »

La Sagrada Familia y el Silencio

Jesús

Escrivá de Balaguer nos habla del silencio de Jesús: « Mirad a Jesús, treinta y tres años de Jesús, treinta fueron de silencio, oscuridad, sumisión y trabajo. »

Y cuándo empieza la vida pública se va al desierto cuarenta días. Por si fueran pocos treinta años, se pasó cuarenta días más para prepararse mejor. Y Jesús se pasaba noches orando toda la noche entera. Dice el Evangelio: « Fue al monte a orar y se pasó la noche en oración de Dios. » Y en Getsemaní y ante Pilato, le dice: - ¿No oyes cuantas cosas dicen de ti? - Jesús calla - ¿No respondes nada? Mira de cuántas cosas te acusan. - Y el Señor no contesta. Pilato no entiende, se asombra. No entiende el silencio de Dios. El profeta Isaías nos lo recuerda: « Fue maltratado y se dejó humillar y no abrió su boca como cordero llevado al matadero y como oveja muda ante sus esquiladores, no abrió la boca. » Y Jesús en la cruz escucho el silencio de Dios: « ¡Dios mío! ¡Dios mío! Porque me has abandonado » Y cuándo muere Jesús, silencio total de Dios.

María

¿Y el silencio de María en la Encarnación que se turbo ante las palabras del ángel? El silencio durante toda su vida, el silencio con San José cuando ella está en estado. ¡Se podía haber justificado!, ¡Veía a San José sufrir! Silencio. ¿Y el silencio en Pentecostés? ¡Porque viene con toda la fuerza el Espíritu Santo sobre el colegio apostólico a través del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ellos salen con fuerza con el don de lenguas a predicar y María sobreabundancia de silencio! Viene el Espíritu Santo con más plenitud de silencio sobre ella y mientras ellos están predicando con la fuerza e intercesión de la Virgen Santísima, ella, en una oración de intercesión en silencio y es por eso por toda esa obediencia en el silencio que ahora es la Gran Profeta de los últimos tiempos.

San José

San José es el hombre del silencio, no se recoge ni una sola palabra en todos los Evangelios de él. Se empezó a aparecer en Fátima, bendiciendo a toda la humanidad tres veces y ahora empieza a hablar a través de Manuel de Jesús y todo, por toda esa obediencia de silencio.

« Queridos hijos pero es un deseo del Señor que todo lo que yo guardaba en el silencio en la vida de Nazaret se los transmita a ustedes para que conozcan mas a Jesús, para que conozcan mas al Inmaculado Corazón de María, como a quienes ame y protegí y viví en una intima comunión con sus Dos Corazones de amor. »

Porque dice el Eclesiástico: « Hay un tiempo de callar y hay tiempo de hablar », pero primero es callar tal y como pone en la Biblia. Hay que callar para aprender el arte de hablar.

Hay un Llamado de Amor y Conversión de San José del 10 de enero del 2018. Dice así:

« Hijos de Mi Amantísimo Corazón, cuando peregriné en la tierra, todo el tiempo que viví sobre ella, traté y me esforcé de considerar la virtud del silencio. En Mi infancia, en Mi juventud y en Mi adultez pasaba cultivando horas de silencio. 

En Mi niñez, en Mi casa paterna, me retiraba al exterior, a un lugar solitario donde estuviera solamente con Dios y ahí me ponía en silencio a pensar en Él. 

En Mi juventud, a pesar de los trabajos y quehaceres normales de la vida, dedicaba mucho tiempo al silencio y a la oración. 

Cuando fui un hombre y trabajaba para sostener a Jesús y a María, dividía Mi jornada en el trabajo, en la oración y en el silencio. 

Queridos hijos, el silencio es bueno, el silencio sana el alma y la mente, el silencio purifica el interior, los sentimientos y los pensamientos, el silencio permite ver a Dios. Es por eso Apóstoles de los Últimos Tiempos que los invito a orar en el silencio, a practicar el silencio. 

Todos los Apóstoles de Jesús y de María deben amar el silencio, porque en el silencio se escucha al Padre, a la Madre y al Espíritu. » 

Y termina bendiciéndonos como el Padre Silencioso de Jesús.


El Silencio es un Don

Sor Isabel de la Trinidad, Carmelita descalza le pidió a la Madre Superiora hacer unos Ejercicios Espirituales cuando ya ella estaba muy enferma. Quiso dedicarlos al silencio. Dice ella, meditando esta frase de Isaías “Vuestra fuerza está en el silencio”: 

« Un alma que transige son su yo que se preocupa de su sensibilidad que se entretiene en pensamientos inútiles que se deja dominar por sus deseos, es un alma que dispersa sus fuerzas y no está orientada totalmente hacia Dios. Un alma que aún se reserva algo para sí en su reino interior, que no tiene sus potencias recogidas en Dios, no puede ser perfecta, no está capacitada para cantar permanentemente el Canticum Magnum porque la unidad no reina en ella. En vez de proseguir con sencillez su himno de Alabanza a través de todas las cosas tiene que reunir constantemente sus cuerdas dispersas por todas partes. »

El silencio es ascesis, el silencio es Don, hay que pedirlo, pero hay que trabajarlo también, hay que trabajarlo mucho. Sor Isabel lo que pretende decir es que para guardar silencio, para hacer oración tenemos que unificar todas las potencias del alma, eso sólo lo puede hacer Dios, pero nosotros tenemos que ponernos. 

El silencio es un Don, pero de nosotros se espera la disposición, es una conquista y una dádiva, dispón tu alma para recibir ese Don. Ama el silencio, añóralo, pídelo y espéralo.

El Silencio y la Reparación

No hay presencia sin silencio, no hay oración sin silencio, el silencio es puerta, es belleza, es escucha, es apertura y acogida, el silencio es fecundo, el silencio sobrecoge y el silencio cautiva. El silencio en sí mismo es reparador, porque el silencio cuesta hacerlo, hay momentos difíciles y es reparador. Dice Thomas Merton: « Hace falta silencio para reparar la destrucción y los estragos provocados por el ruido. »  Todos hemos pecado con la lengua, y por tanto debemos reparar a través del silencio.

Dice San José en otro llamado el 2 de septiembre de 2015: 

« Con vuestro silencio, hagan reparación por todas aquellas palabras que se dicen en contra de Dios, por todas las palabras mal empleadas, inmodestas, innecesarias. Con su silencio reparen, pidan perdón para que también ustedes alcancen virtudes y alcancen gracias. »

¿Y que es reparar? Reparar es evitar por un lado todo lo que le ofende al Corazón de Jesús. No solamente reparar nuestros pecados, también los de los demás. ¿Por qué? Porque si vosotros tenéis un ser querido que ha sido ofendido, que ha sido humillado, que ha sido maltratado, un hijo. ¿Verdad que intentáis compensarlo, con más amor, con más sacrificio, con más regalos? Pues esto es lo que quiere el Corazón de Jesús de nosotros. Implica también una compensación con creces como hizo Zaqueo. Zaqueo robó y devolvió cuatro veces más ¿Por qué? Porque Zaqueo le amaba, igual que María Magdalena. Se puede reparar de muchas maneras. Sor Isabel de la Trinidad cuando era una niña de trece o catorce años se dejaba la horquilla que tenía pillado el pelo todo el día. Se pueden hacer obras reparadoras, penitencias, limosnas, sacrificios, oraciones, la Santa Misa sobre todo (bien vivida, bien celebrada), la comunión, los primeros viernes de mes.

El Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón de Jesús del 10 de noviembre del 2017, es todo un compendio de lo que es la reparación. Dice así: 

« El alma reparadora reconoce el pecado original y vive en santidad, sabiendo su inclinación al pecado, conociendo sus debilidades y flaquezas, y se vigila, y de esta manera repara la inclinación al pecado de todo ser humano. »

Lo primero es reconocer nuestro pecado, pasar de la victimación a la culpabilidad y lo segundo es vigilar, el reparador se vigila. Jesús en el Huerto de los Olivos les dijo a los apóstoles: « velad y orad para no caer en tentación» Sí “velad” fuera lo mismo que “orad” no lo habría repetido, habría dicho velad, u orad. ¿Qué es “velad”? Es lo que decían los antiguos santos, los de otros siglos: el Examen de Conciencia ¡Que está en desuso total!. El examen de conciencia cuesta, pero es tan importante que hay que hacerlo todos los días, incluidos aquellos en los que todo sale al revés, y es doloroso rememorar todo el día. Incluso si no tenemos tiempo material es preferible hacer examen de conciencia que oración. La "vigilancia" que expresa Jesús repara la inclinación al pecado de todo ser humano.

« El alma reparadora, reconoce cuantas veces soy traicionado, cuantas veces la humanidad me es infiel, y con su entrega, su fidelidad, y su obediencia repara el daño que me causa el mundo.  »

Jesús pone primero reparar nuestro pecado y luego el del mundo?. Del mismo modo que la Coronilla de la Divina Misericordia:  « En reparación de nuestros pecados y los del mundo entero. » 

« Queridos apóstoles de Mi Sagrado Corazón, profundizaremos en el gran misterio de la reparación. ¡Reparar es un don! Ser almas reparadoras o ser almas víctimas es un don otorgado por Mi Padre, por medio del Espíritu Santo. Cuando se ama se contempla al Amado, se está con el Amado, se consuela al Amado, y en todo se busca agradar al Amado. El alma reparadora reconoce primero sus pecados, reconoce sus debilidades, asume sus pecados, se confiesa y vive en gracia. 

El alma reparadora guarda silencio reparando las muchas palabras innecesarias, y a veces hasta blasfemas de la humanidad; el alma repara guardando silencio. 

Pido que cada apóstol de Nuestros Sagrados Corazones sea un alma reparadora y repare según su estado. Los matrimonios pueden reparar por los pecados contra el Sacramento del Matrimonio, por los pecados contra la familia. Los jóvenes pueden reparar por los pecados de la juventud. Los enfermos pueden reparar por los pecadores que no aceptan su purificación. Todos según su estado de vida pueden reparar, pueden expiar. ¡Oren! ¡Mediten en la Cruz! Las almas reparadoras ven la Cruz con amor, saben que la Cruz los une a Mí. 

El alma reparadora también se deja amar. »

Porque no nos dejamos amar, creemos que sí pero no nos dejamos amar. En medio de la Cruz, del sufrimiento, de la sequedad de las extracciones de la turbación ¿Crees que Dios te ama? Cuando no puedes llegar a final de mes ¿Crees que Dios te ama? Cuando tu hijo se está muriendo en un hospital ¿Crees que Dios te ama? Cuando estás pasando hambre y parece que la providencia de Dios no llega ¿Crees que Dios te ama? Hay una foto que circula por todo el mundo de una niña pequeña que tenía un buitre detrás que estaba esperando que se muriera la niña famélica para el buitre comérsela. ¿Dios no ama esa niña? ¿Dios es providente con esa niña? Dios está ahí en esa niña. Amar la cruz. 

Dice Juan Pablo II: « la respuesta al amor se realiza a través de la oración y el sufrimiento reparador  » y recordemos también esta frase del Papa Francisco «  en el ruido interior no es posible recibir nada ni a nadie. » Ni dones de Dios siquiera. 

Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho

Hay una antífona de un salmo que dice así: « Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho» 

Esa frase, esa oración, bien pudo meditarla en su Corazón Inmaculado la Virgen María al pie de la cruz, porque al pie de la cruz ella supo que la primera causa por la que su hijo estaba allí crucificado era ella. No porque fuera pecadora sino porque era Inmaculada y si ella nació y fue concebida y nació sin pecado original fue gracias a los méritos de su Hijo Jesucristo, sino no habría podido nacer Inmaculada. Porque todo Don perfecto viene por Jesucristo y cuando ella está contemplando eso con un dolor atroz, ella dice humildemente: Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho y en ese momento ella tiene en plenitud (que ya lo tenía desde la presentación del niño en el templo), el deseo de estar en total comunión con los sufrimientos de su hijo y en ese momento que ese deseo es de Dios, Dios se lo concede. 

Esta es la razón también por la que el Cielo en estos últimos tiempos ha indicado que la advocación más perfecta, más plena y más desbordante es el Corazón Doloroso e Inmaculado de María y esa es la razón por la que la Virgen María quiere que el título de doloroso sea anterior al de inmaculado: cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho. Eso es la reparación. 

¡Preguntémonos eso ! ¡Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho! Cuando estemos secos, aburridos, distraídos, ¡Preguntémonos y enseguida lo ofreceremos! Porque también nosotros somos corredentores con Cristo a través del Corazón Doloroso e Inmaculado de María. Las almas reparadoras saben que la cruz los une a Jesús. 

Bibliografía

La Fuerza del Silencio, del Cardenal Sarah

Vídeos Relacionados

El Silencio Reparador ¡Un Arma Poderosa!

Presentación de LAURA LÁZARO, como introducción al Retiro de Silencio y Reparación del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, que tuvo lugar en la primera semana del pasado mes de mayo de 2018, en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario (Fátima, Portugal).



ENTRONIZACIÓN Y CORONACIÓN DEL CORAZÓN DE MARÍA. "VUESTRA FUERZA ESTÁ EN EL SILENCIO"

Apertura del retiro de silencio y reparación que tuvo lugar la primera semana de julio. En la casa de San Francisco Solano (Lima, Perú) con la Entronización y Coronación del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y primera charla "Vuestra fuerza está en el silencio" (Isaías 30, 15), impartida por la Coordinadora General del Apostolado.



Con la tecnología de Blogger.